SAN JOSÉ, costa Rica.- La boliviana Jeanine Áñez, las nicaragüenses Dora María Téllez, Tamara Ávila, Ana Margarita Vigil y Suyén Barahona, las cubanas Aymara Nieto y Sissi Abascal y las venezolanas Yanín Pernia, Carolina Benítez, Ángela Expósito y María Delgado comparten el drama de ser prisioneras políticas de los gobiernos de Bolivia, Nicaragua, Cuba y Venezuela.
Los regímenes de La Paz, Managua, La Habana y Caracas negaron que en sus países haya mujeres y hombres presos por política y adujeron que son contrarrevolucionarios —"hijos de perra", les dice el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega— encarcelados por venderse a Estados Unidos para atacar a sus gobiernos.
Pero redes internacionales de derechos humanos no estatales, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Washington Office on Latin America coincidieron: en el siglo XXI en Nicaragua, Cuba y Venezuela hay reos de conciencia.
Pese a su frágil salud con 391 días encarcelada, Áñez, expresidenta de Bolivia, acusó el pasado 8 de abril ante un tribunal: "Este es un juicio político y yo soy una presa política".
"Me tienen aquí presa y acosada políticamente" e indefensa porque "lo jurídico aquí no vale nada", reprochó.
Detenida el 13 de marzo de 2021 por el gobierno del presidente boliviano, Luis Arce, por sedición, terrorismo, conspiración, resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes e incumplimiento de deberes, Áñez es sólo una de las privadas de libertad por causas políticas en Nicaragua, con 14, Cuba, con 73, Venezuela, con 14, y Bolivia con una.
Justicia 11J y Cubalex, grupos no estatales de derechos humanos de EU y de Cuba, precisaron que en la isla hay 73 prisioneras políticas.
Del total, 67 fueron detenidas en los disturbios que estallaron el 11 de julio de 2021 en ese país para pedir libertad y democracia, informaron.
La Fiscalía General de Cuba reveló en enero de este año que 790 cubanos son procesados por esas marchas. El total de reos de conciencia podría aproximarse a 900, según fuentes opositoras.
El presidio político proliferó en América Latina y el Caribe en las dictaduras militares, de derecha o izquierda, en la segunda mitad del siglo XX.
Aisladas. El (no estatal e ilegalizado) Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) reportó que en Nicaragua hay 14 prisioneras de conciencia por la represión que estalló en abril de 2018, recrudeció en 2021 y ya dejó al menos 170 reclusos políticos de ambos sexos. Téllez, Vigil, Ávila y Barahona "están en peores condiciones: agresión diferenciada", adujo a este diario la abogada nicaragüense Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Cenidh.
En condenas emitidas este año por delitos como menoscabo a la integridad nacional y conspiración, Téllez fue sentenciada a 8 años de cárcel, Vigil a 10, Barahona a 8 y Ávila a 8.
En Venezuela, entre tanto, a las venezolanas Pernia, Benítez, Expósito y Delgado y a otras 10 mujeres se acusa de rebelión, tráfico de armas, asociación para delinquir, terrorismo, encubrimiento, instigación a la rebelión, conspiración, subordinación, rebelión militar y traición a la patria. Así lo informaron el Foro Penal y el Observatorio Nacional de Derechos Humanos, colectivos no estatales de ese país. Venezuela llegó este mes a 240 detenidos políticos de ambos sexos, indicó el Foro.
"Víctima de Evo". En entrevista con este diario, la boliviana Carolina Ribera Áñez, hija de Áñez, afirmó que su madre "es víctima de Evo Morales y de un infierno judicial".
El pleito se remonta a los comicios presidenciales del 20 de octubre de 2019 en Bolivia. Morales asumió el poder en 2006 tras ganar en 2005 y, vencedor en 2009 y 2014, siguió gobernando y trató reelegirse en 2019. Morales negó haber cometido fraude, aunque dimitió el 10 de noviembre, salió al exilio en México y alegó que sufrió un golpe de Estado. La ruta sucesoria llevó el 12 de ese mes a la senadora Áñez a la presidencia.
"Mi madre frustró el plan de Morales de generar vacío de poder y que los bolivianos le pidieran regresar a la presidencia. Ella asumió, pacificó al país y llamó a elecciones. Morales no le perdona que mi madre le frustrara sus planes. Él está detrás de que ella esté presa de manera ilegal, injusta e inhumana", adujo la hija.
En prisión, Áñez soportó acoso físico, sicológico, emocional y tortura, tiene crisis nerviosas y de presión arterial, registró un "pequeño derrame al corazón", intentó suicidarse en agosto de 2021 y en febrero anterior estuvo 15 días en huelga de hambre, relató. Arce y Morales desvirtuaron las acusaciones en su contra.
Los regímenes de La Paz, Managua, La Habana y Caracas negaron que en sus países haya mujeres y hombres presos por política
Presidio político de mujeres, drama en Latinoamérica
Los regímenes de La Paz, Managua, La Habana y Caracas negaron que en sus países haya mujeres y hombres presos por política