Muere Ramiro Valdés; figura de la Revolución Cubana

Ramiro Valdés formó parte del núcleo histórico que acompañó a Fidel Castro.

El histórico dirigente revolucionario cubano Ramiro Valdés Menéndez falleció el domingo en Cuba a los 94 años. Conocido como el "Comandante Ramiro", fue una de las figuras más influyentes y enigmáticas del régimen surgido de la Revolución de 1959, además de fundador y durante años máximo responsable de los servicios de inteligencia de la isla como ministro del Interior.

La noticia provocó numerosas muestras de pesar entre las principales autoridades cubanas. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, destacó en un mensaje la relevancia histórica del dirigente fallecido. "La partida física del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez duele profundamente, como la de un padre. Así siempre lo quise y respeté. Así recordaré su apoyo y sus consejos, su colaboración discreta y su dedicación ejemplar al servicio de la Patria", escribió el mandatario.

Díaz-Canel subrayó además que toda la trayectoria de Valdés estuvo marcada por una "fidelidad absoluta" a Fidel Castro, a Raúl Castro y a los ideales del programa político surgido tras el asalto al cuartel Moncada en 1953. "Hasta la victoria siempre, Comandante", concluyó el jefe de Estado en su homenaje.

También el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, expresó sus condolencias y definió a Valdés como "uno de los dirigentes más reconocidos de la Revolución".

Ramiro Valdés formó parte del núcleo histórico que acompañó a Fidel Castro en la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista. Fue uno de los escasos sobrevivientes —junto a Raúl Castro— de la expedición del yate Granma en 1956.

A bordo de esa embarcación, Fidel Castro, Raúl Castro y otros revolucionarios desembarcaron en Cuba procedentes de México para iniciar la insurrección armada contra Batista, cuyo gobierno contaba entonces con el respaldo de Estados Unidos.

Aquella operación marcó el inicio de la guerra de guerrillas que culminó con la caída de Batista en enero de 1959 y abrió paso a más de seis décadas de gobierno socialista en la isla.

Considerado durante décadas uno de los dirigentes más poderosos del sistema político cubano, Valdés desempeñó un papel clave en la construcción de los aparatos de seguridad e inteligencia del Estado revolucionario.

Su figura estuvo rodeada de un aura de discreción y poder que le valió fama de estratega implacable dentro de la estructura gubernamental. A lo largo de su extensa carrera ocupó diversos cargos de relevancia, entre ellos el Ministerio del Interior y varias vicepresidencias del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros.