Pakistán afirmó el domingo que lanzó múltiples ataques contra combatientes en Afganistán, cuyo gobierno reportó que había niños entre los decenas de muertos y heridos en los bombardeos.
Se trata de los ataques más grandes desde los choques fronterizos de octubre que mataron a más de 70 personas e hirieron a centenares a ambos lados de la frontera.
Pakistán dijo en un comunicado que "ha llevado a cabo operaciones selectivas basadas en inteligencia contra siete campamentos y escondites de terroristas pertenecientes al talibán".
En el comunicado publicado en X, el ministro de Información, Attaullah Tarar, afirmó que Pakistán también había atacado a un grupo afiliado al Estado Islámico.No indicó dónde fueron los ataques ni ofreció más detalles.
El Ministerio de Información señaló que fue en respuesta al atentado suicida en una mezquita chiita en Islamabad hace dos semanas y otros atentados suicidas más recientes en el noroeste de Pakistán.
Por su parte, Afganistán aseguró que "decenas de civiles inocentes, incluyendo mujeres y niños, fueron martirizados y heridos" en los bombardeos contra una madrasa (escuela de estudios islámicos) y casas en las provincias de Nangarhar y Paktika.
El Ministerio de Defensa afgano advirtió que "en el momento apropiado dará una respuesta apropiada y calculada".
Un periodista de AFP en el distrito Bihsud, de Nangarhar, dijo que pobladores llegaron a una aldea atacada desde distintos sitios de la zona remota y montañosa para ayudar a los rescatistas a buscar cuerpos enterrados tras los bombardeos.
Los dos países han estado enfrascados en una áspera disputa desde que los talibanes retomaron el control de Afganistán en 2021.
La relación bilateral se ha deteriorado especialmente por las acusaciones de Islamabad de que grupos armados utilizan territorio afgano para planear ataques en suelo paquistaní, señalamientos que Kabul rechaza.
En los últimos meses, ambos gobiernos han intercambiado advertencias y reforzado la presencia militar en la frontera, una de las más porosas y conflictivas de la región. Analistas advierten que una escalada podría desestabilizar aún más la zona, donde operan distintas facciones insurgentes.
El Estado Islámico reivindicó el atentado suicida en Islamabad que causó al menos 31 muertos y cerca de 170 heridos, un ataque que elevó la presión interna sobre las autoridades paquistaníes para responder con mayor contundencia contra los grupos armados.