Lanza Israel nuevos ataques en Oriente Medio

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que su país continuará la guerra contra Irán "con todas sus fuerzas" hasta "erradicar el régimen"

Israel va a continuar "con todas sus fuerzas" la guerra contra Irán hasta "erradicar el régimen", afirmó el sábado por la noche el primer ministro Benjamin Netanyahu, mientras Teherán descarta capitular y el conflicto entró en su segunda semana.

La guerra está lejos de limitarse a esos dos países y las explosiones volvieron a sacudir a varias regiones de Oriente Medio hasta bien entrada la madrugada del domingo.

El ejército israelí atacó un bastión de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut.

El Ministerio de Salud de Líbano informó que ocho personas murieron en otros ataques en el sur del país.

Por su parte, Teherán continuó sus ataques contra sus vecinos que albergan fuerzas estadounidenses, con misiles y drones.

El domingo temprano, Kuwait denunció "un ataque directo contra infraestructura vital" en el que drones alcanzaron los tanques de combustible de su aeropuerto internacional.

Sistemas de defensa antiaérea interceptaron también cohetes disparados contra la embajada de Estados Unidos en la capital iraquí, Bagdad.

Y en Baréin, una fuerte explosión resonó en la capital durante la noche, constató un periodista de la AFP.

"Tenemos un plan metódico, con muchas sorpresas, para erradicar el régimen y permitir el cambio", afirmó Netanyahu.

El ejército israelí dijo haber llevado a cabo 3.400 ataques en una semana, mientras que Washington reportó 3.000.

Al comienzo de la guerra, que ha incendiado todo Oriente Medio y disparado los precios del petróleo, el presidente estadounidense, Donald Trump, había llamado al pueblo iraní a derrocar la república islámica, instaurada en 1979.

Pero aunque Washington desea la caída del poder, el objetivo declarado es destruir las capacidades balísticas de Irán e impedirle dotarse de la bomba atómica, intención que Teherán niega tener.

En las calles de la capital iraní, habitantes contactados por teléfono dijeron a la AFP que se han instalado puestos de control.

Según un vecino de 40 años que pidió el anonimato, las tiendas están abiertas y hay mercancías "disponibles", aunque "todo se ha vuelto un poco más caro".

Las autoridades iraníes han contabilizado alrededor de un millar de personas muertas desde el inicio de la guerra, de las cuales un 30% son niños, afirmaciones que la AFP no ha podido verificar.

Teherán atribuye en particular a los ataques de Israel y Estados Unidos el mortal bombardeo de una escuela durante el primer día del conflicto. El incidente causó más de 150 muertos, según las autoridades.

Sin embargo, el presidente Trump dijo el sábado que Irán era responsible, al cuestionar la falta de "precisión" del ejército iraní.

El bombardeo de la escuela podría deberse a un ataque estadounidense dirigido contra una base naval de los Guardianes de la Revolución situada en las proximidades, según una investigación publicada el jueves por el diario The New York Times.

El mandatario estadounidense participó además el sábado en una ceremonia de repatriación de los restos de los seis primeros soldados de su país que murieron en la guerra, los cuales estaban desplegados en Kuwait.

Varias autoridades iraníes insistieron el sábado en que no tienen ninguna intención de capitular.

El jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, consideró que los estadounidenses se han quedado "atrapados" al esperar por una oposición de corta duración.

"Pensaban que sería como en Venezuela: atacarían, tomarían el control y todo habría terminado. Pero ahora están atrapados", añadió en una entrevista emitida en diferido por la televisión estatal.

El jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Ejeí, afirmó por su parte que Teherán continuará sus ataques en ciertos Estados de la región, al decir que tienen "pruebas" de que se han "puesto a disposición del enemigo".

Los países del Golfo aseguran que sus territorios no se utilizan para llevar a cabo ataques contra Irán.

Las monarquías del Golfo vivieron el sábado al ritmo de las alertas por los ataques.

Un conductor pakistaní murió en Dubái por la caída de restos de un proyectil interceptado.