Las fuerzas militares colombianas anunciaron el refuerzo de los operativos en el noroeste del país para contrarrestar lo que calificaron como acciones terroristas de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) tras desatarse una ola de violencia en la zona que ha cobrado al menos 60 vidas, según un reporte preliminar de la Defensoría del Pueblo de Colombia.
Los enfrentamientos producidos días atrás entre el ELN y una disidencia de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el Catatumbo —fronterizo con Venezuela— llevaron la víspera a que el presidente Gustavo Petro suspendiera los diálogos con esa guerrilla, asegurando que “el ELN no tiene ninguna voluntad de paz”.
Los grupos armados se disputan el control del territorio estratégico por ser fronterizo y con plantaciones de cultivos de hoja de coca.
Las autoridades no han proporcionado hasta el momento una cifra oficial de víctimas. Sin embargo, la Defensoría del Pueblo elevó a 60 el número de personas asesinadas en un reporte preliminar que difundió la noche del sábado en su cuenta de X. De éstas, identificó a siete firmantes de paz y a un líder campesino. La víspera, la institución dio cuenta de 30 muertos y 10 heridos.
La población civil permanece confinada en al menos cinco localidades, agregó la institución en su reporte y añadió que muchos firmantes de paz, líderes sociales y sus familiares, incluso niños y niñas, “enfrentan un riesgo especial de ser secuestrados o asesinados” por señalamientos del ELN. Aunque se realizan operativos para rescatarlos, varios huyen y se refugian en las montañas
El gobierno ha señalado al ELN de cometer acciones violentas y coordinadas contra la población civil, delegados de la disidencia y los firmantes de paz del acuerdo de paz logrado en 2016 con las FARC.