El presidente Donald Trump, insistió el domingo en que Groenlandia debe ser parte de Estados Unidos, pese a los llamados de autoridades de esa isla y de Dinamarca para que Washington respete su integridad territorial.
"Necesitamos a Groenlandia para garantizar la seguridad nacional y Dinamarca no está en capacidad de hacerlo", declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One cuando le preguntaron sobre el tema.
La intervención militar estadounidense en Venezuela avivó los temores por Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, ante la insistencia de Trump en tomar posesión de la isla de ubicación estratégica en el Ártico.
Las autoridades de Dinamarca y Groenlandia reclamaron de una publicación en redes sociales de Katie Miller, esposa del subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, de una imagen de la isla danesa con los colores de la bandera estadounidense junto a una breve leyenda en mayúsculas: "SOON" (pronto).
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump ha afirmado en repetidas ocasiones que Estados Unidos "necesita" este territorio rico en recursos, por razones de seguridad, y se ha negado a descartar el uso de la fuerza para tomarlo.
La publicación de Miller y las declaraciones de Trump se producen además después de que el ejército estadounidense capturó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, ya su esposa durante una invasión militar que incluyó bombardeos sobre Caracas.
Expertos consideran que la operación en Venezuela es una advertencia a los aliados de Estados Unidos preocupados por las amenazas de Trump de apoderarse de recursos estratégicos, comenzando por su voluntad declarada de anexionar Groenlandia.
"Esta imagen es irrespetuosa. Las relaciones entre los países y los pueblos se fundamentan en el respeto y el derecho internacional, y no en símbolos que ignoran nuestro estatus y nuestros derechos", reaccionó en Facebook el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
Pero "no hay ninguna razón para que cunda el pánico o para preocuparse", agregó el dirigente, que recordó que Groenlandia "no está en venta y [su] futuro no se decide en redes sociales".
También reaccionó la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien llamó a Estados Unidos a "cesar sus amenazas contra un aliado histórico" y demostró que es "absurdo decir que Estados Unidos debería tomar el control de Groenlandia".