Miles de personas desafiaron ayer las bajas temperaturas en Mineápolis, Estados Unidos, para protestar contra las masivas redadas antiinmigración del gobierno de Estados Unidos (ICE), y varios negocios cerraron sus puertas en medio de la indignación por la detención de un niño de cinco años.
Restaurantes, comercios e instituciones culturales bajaron sus persianas tras las convocatorias para desafiar las operaciones de los agentes.
Miles de agentes del ICE están desplegados en la ciudad desde hace semanas como parte de la campaña contra la migración.
La ciudad ha sido sacudida por protestas cada vez más tensas desde que un agente federal mató a balazos a la estadounidense Renee Good el 7 de enero durante una redada.
La indignación se reavivó con el caso de Liam Conejo Ramos, de cinco años, y su padre Adrián Conejo Arias, de nacionalidad ecuatoriana, detenidos el martes cuando llegaban a su residencia.
Zena Stenvik, superintendenta de escuelas públicas de Columbia Heights, donde el pequeño cursaba el preescolar, dijo que el menor fue utilizado como "carnada" por los agentes de inmigración para golpear en la puerta de la casa e intentar que salieran las personas en su interior.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, confirmó el jueves que el niño se encuentra entre los detenidos, pero explicó que los agentes buscaron protegerlo después de que su padre "huyó" de la redada.