Los presidentes de Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio, mediante el cual Teherán aceptó diluir sus reservas de uranio enriquecido a cambio del levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Washington. El pacto fue suscrito por Donald Trump y Masud Pezeshkian, con la mediación de Francia y Pakistán.
La firma del acuerdo se realizó durante una reunión entre Trump y el presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio de Versalles. Poco después, autoridades iraníes confirmaron que el mandatario Masud Pezeshkian también rubricó el documento, que busca poner fin al conflicto iniciado el 28 de febrero tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Asimismo, Estados Unidos se comprometió a levantar el bloqueo a los puertos iraníes y suspender las sanciones relacionadas con la exportación de petróleo del país persa.
El memorando establece además que durante los próximos dos meses ambas naciones negociarán el mecanismo para tratar las reservas de uranio enriquecido de Irán, proceso que será supervisado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Teherán también deberá garantizar el restablecimiento total del tráfico marítimo en Ormuz en un plazo de 30 días.
El acuerdo incluye al frente libanés, donde el movimiento Hezbolá celebró el pacto y lo calificó como una "gran victoria" para Irán. Sin embargo, dirigentes iraníes advirtieron que el estrecho de Ormuz no volverá a las condiciones previas a la guerra y señalaron que el país mantendrá su soberanía sobre esa vía marítima.
En caso de alcanzarse un acuerdo definitivo, Estados Unidos facilitará junto con sus socios regionales la creación de un fondo de 300 mil millones de dólares destinado a la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán, aunque Washington no aportará recursos directamente.
El pacto fue recibido con optimismo por la comunidad internacional. Los países del G7 lo calificaron como una oportunidad histórica para evitar que Irán desarrolle armas nucleares, mientras China pidió a todas las partes cumplir estrictamente los compromisos asumidos y garantizar la estabilidad del estrecho de Ormuz, clave para el suministro energético mundial.