El presidente venezolano Nicolás Maduro evitó confirmar o desmentir un presunto ataque de Estados Unidos contra una instalación vinculada al narcotráfico en Venezuela, mencionado por Donald Trump como la primera acción militar estadounidense en suelo venezolano.
Durante una entrevista, Maduro aseguró que el sistema de defensa nacional garantiza la integridad territorial y la paz del país, y dejó abierta la posibilidad de abordar el tema en futuras conversaciones con Washington.
Trump ha incrementado la presión sobre Caracas con el despliegue de fuerzas militares en el Caribe, la imposición de nuevas sanciones y advertencias de posibles ataques en tierra.
En este contexto, surgieron versiones que relacionan el supuesto ataque con un incendio en instalaciones de una empresa química en Maracaibo, rumores que fueron alimentados por declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, pero desmentidos por directivos de la compañía señalada.Pese al clima de tensión, Maduro reiteró su disposición a dialogar con Estados Unidos y recordó que la última conversación directa con Trump, realizada en noviembre, fue "cordial y respetuosa", aunque lamentó que las acciones posteriores de Washington hayan endurecido la relación bilateral.
El mandatario afirmó que su gobierno está dispuesto a alcanzar acuerdos en áreas clave como el combate al narcotráfico, la migración y el sector petrolero, incluyendo la posibilidad de inversiones estadounidenses.
En materia migratoria, Maduro propuso retomar los vuelos directos para la deportación de venezolanos indocumentados desde Estados Unidos, un acuerdo que, según dijo, fue suspendido unilateralmente por Washington. Señaló que con voluntad diplomática podrían retomarse estos mecanismos de cooperación, al tiempo que insistió en que su gobierno mantiene apertura al diálogo "donde y como quieran".
La entrevista coincidió con la excarcelación de decenas de detenidos por las protestas poselectorales de 2024, que estallaron tras la controvertida reelección de Maduro.
Aunque el gobierno asegura haber liberado a la mayoría de los arrestados, organizaciones de derechos humanos sostienen que aún permanecen cientos de presos por motivos políticos, en un contexto marcado por el aumento de la presión internacional sobre Caracas.