Kiev, Ucrania.- Mientras Rusia, por segundo día consecutivo siguió lanzando ataques sobre objetivos civiles en diferentes regiones de Ucrania, Alemania entrego en la frontera con Polonia, el primero de cuatro sistemas de defensa antiaérea Iris-T prometidos al gobierno de Kiev y que pueda defenderse ante las hostilidades de Moscú.
El sistema antiaéreo, considerado por algunos expertos como el más moderno que existe en la actualidad, fue fabricado por la compañía armamentística Diehl Defence y el ejército alemán.
El objetivo de los Iris-T es en primera línea la protección de la población civil, y según dijo recientemente el canciller alemán Olaf Scholz, una sola unidad podría proteger de ataques aéreos a "una ciudad entera".
En tanto, los líderes del G7 dijeron que exigirán al presidente ruso Vladimir Putin que "rinda cuentas" por los últimos bombardeos a ciudades ucranianas, incluida la capital Kiev, ello se acordó tras discutir la situación con el presidente Volodimir Zelenski.
"Condenamos esos ataques en los términos más enérgicos posibles y recordamos que los ataques indiscriminados contra población civil inocente son un crimen de guerra", afirmó el G7 en un comunicado.
Asimismo, el G7 sostuvo que el plan del presidente bielorruso Alexander Lukashenko de desplegar tropas conjuntas con Rusia constituye una nueva forma de "complicidad” con Moscú.
Las advertencias de ataques aéreos sonaron en toda Ucrania por segunda mañana consecutiva cuando los funcionarios aconsejaron a los residentes que conserven energía y se abastezcan de agua.
Los ataques han dejado sin electricidad en todo el país y perforado la relativa calma que había regresado a Kiev y muchas otras ciudades lejos del frente de guerra.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, consideró que los ataques de Rusia con misiles en varias ciudades de Ucrania representan una "señal de debilidad", ya que las tropas rusas están siendo derrotadas.
"Rusia en realidad está perdiendo el campo de batalla", dijo.
Stoltenberg señaló además que la OTAN duplicó su presencia naval en el mar Báltico y el mar del Norte, donde se registran fugas de gas en los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, los cuales se extienden desde Rusia hacia Alemania.