Una gran parte de Europa afrontó este sábado una nueva jornada sofocante, con récords de temperatura en Alemania y Dinamarca, en medio de una ola de calor que deja decenas de muertos y pone a prueba los sistemas de salud.
El calor extremo que durante la semana atenazó Francia, el sur de Inglaterra, España e Italia se está desplazando hacia el noreste del continente, pero la alerta máxima sigue vigente en Alemania, Austria, Hungría y Suiza.
Al menos 193 millones de habitantes en Europa, entre ellos 75 millones en Alemania, experimentaron temperaturas superiores a los 35 °C en algún momento del sábado, según cálculos de la AFP, en aumento con respecto a las previsiones anteriores.
Decenas de personas han muerto en los últimos diez días, tanto por enfermedades relacionadas con el calor como por accidentes de ahogamiento, y los servicios de emergencia de varios países señalan que sus instalaciones están saturadas.
En Francia, "observamos un número de fallecimientos superior a lo normal", declaró el sábado la ministra de Salud, Stéphanie Rist.
El país ha contabilizado 74 muertes por ahogamiento desde el 18 de junio tanto en estanques, ríos y arroyos, como en piscinas privadas, anunció por su parte el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
El calor llevó a cancelar fiestas callejeras y festivales de música en Francia, Alemania y Países Bajos, aunque la Marcha del Orgullo se realizó en Budapest pese a las advertencias.
Incluso la semana de la moda masculina de París, que concluye el domingo, se ha visto afectada una polémica en torno a una gigantesca ola artificial en el desfile de Louis Vuitton.
Numerosos internautas denunciaron el despilfarro de agua. Pero LVMH, propietaria de Louis Vuitton, aseguró que será "reinyectada en la red de saneamiento".
Dinamarca registró 37 ºC el sábado, algo sin precedentes desde el inicio de las mediciones meteorológicos en 1874.
La República Checa también reportó el sábado su récord absoluto de temperatura: 40,6 °C. Y Alemania batió un nueva marca, con 41,5 °C.