Estados Unidos acusó este lunes a Cuba de haber liderado una campaña de "espionaje y subversión" dentro de su territorio durante casi siete décadas, en un informe que supone un nuevo aumento de la presión sobre la isla comunista.
Cuba ha liderado "una campaña que se ha infiltrado en las más altas esferas del gobierno de Estados Unidos", además de reclutar y formar "generaciones de activistas" y respaldar el "terrorismo de izquierda", acusa el informe especial divulgado por el Departamento de Estado.
El gobierno de Donald Trump no oculta que quiere un cambio de régimen en la isla, que vive su peor crisis económica en décadas.
Cuba acaba de impulsar una nueva oleada de reformas económicas, pero el secretario de Estado, Marco Rubio, las considera insuficientes.
Desde La Habana, el canciller cubano Bruno Rodríguez, calificó de "falacia" el informe.
"Forma parte de la construcción, por el secretario de Estado (Marco Rubio), de un pretexto para sostener su guerra económica cruel y criminal que castiga a cada familia cubana, y su aspiración de agredir militarmente a Cuba, para lo que busca desesperadamente el apoyo de los ciudadanos estadounidenses", reaccionó Rodríguez en X.
El triunfo de la Revolución castrista en 1959 fue recibido inicialmente con beneplácito por Washington, pero el contexto de la Guerra Fría pronto desbarató cualquier tentativa de relación pacífica.
Washington impuso rápidamente sanciones al nuevo régimen que lideraba Fidel Castro, que nacionalizó empresas estadounidenses, y el líder cubano a su vez respondió con un acercamiento a Moscú y el bloque comunista.
La campaña de acoso mutuo se prolongó durante décadas.
El gobierno estadounidense organizó múltiples intentos de asesinato de Castro, y a su vez La Habana acogió, entrenó y respaldó movimientos guerrilleros en el entonces llamado Tercer Mundo, y en especial en América Latina y el Caribe.
El informe del Departamento de Estado, de 100 páginas, reconoce que "La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a Estados Unidos en un conflicto armado convencional".
"En cambio, los cubanos perfeccionaron un nuevo modelo para una larga guerra de desgaste, organizado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, redes de aliados y una infraestructura revolucionaria diseñada para volcar a Estados Unidos contra sí mismo", indicó.