Revelan detalles sobre la muerte del actor Robert Carradine

El cuerpo del actor fue entregado a su familia luego de que falleciera en un hospital de Los Ángeles, California.

Tres días después del fallecimiento del actor Robert Carradine, quien compartió pantalla con Hilary Duff en "Lizzie McGuire", se dieron a conocer nuevos detalles sobre su muerte.

De acuerdo con Page Six, el actor perdió la vida a causa de una lesión cerebral anóxica derivada de ahorcamiento autoinfligido. Este tipo de lesión ocurre cuando el cerebro deja de recibir suficiente oxígeno, lo que puede provocar daño irreversible en pocos minutos.

El cuerpo del actor fue entregado a su familia luego de que falleciera en un hospital de Los Ángeles, California.

El pasado 23 de febrero, sus seres queridos informaron que Robert se suicidó tras más de dos décadas de lucha contra el trastorno bipolar. "Con profunda tristeza debemos compartir que nuestro amado padre, abuelo, tío y hermano Robert Carradine ha fallecido", señalaron en un comunicado.

En el mensaje, fue descrito como un faro de luz para quienes lo rodeaban y expresaron su dolor por la pérdida. "Esperamos que su experiencia ayude a visibilizar y abordar el estigma asociado a las enfermedades mentales. En este momento, solicitamos privacidad para lamentar esta insondable pérdida. Agradecemos su comprensión y compasión", concluyeron.

Carradine fue diagnosticado con trastorno bipolar después de que su hermano David muriera por asfixia en 2009. La familia explicó que hacer pública la causa de su fallecimiento busca generar conciencia sobre la importancia de la salud mental.

El elenco de "Lizzie McGuire" también se despidió del actor a través de redes sociales, donde compartieron recuerdos del rodaje de la serie, transmitida de 2001 a 2004. Carradine interpretó a Sam McGuire, el padre del personaje de Hilary Duff.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental caracterizada por cambios extremos en el estado de ánimo. Estos pueden incluir episodios de euforia o energía elevada (manía o hipomanía) y periodos de depresión.

Las variaciones emocionales pueden afectar el sueño, la energía, la actividad, el comportamiento, el juicio y la capacidad de pensar con claridad. Aunque es un padecimiento crónico, los síntomas pueden controlarse con tratamiento médico y seguimiento adecuado.