México registra déficit en las finanzas públicas

De enero a mayo de 2026 las finanzas públicas de México terminaron con un déficit de 418 mil 749 millones de pesos debido a la caída de 1.8% de sus ingresos presupuestarios y a un mayor gasto ejercido con 2.3% más.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) destacó que el saldo negativo fue menor al programado pues se esperaba en 685 mil 092 millones de pesos.

Según los datos presentados en el Informe de las Finanzas Públicas, destaca que ya no se está endeudando tanto para pagar los intereses de la deuda pública, por lo que el balance primario resultó con un superávit de 15 mil millones de pesos frente al déficit de 165 mil 371 millones de pesos que se tenía previsto.

El saldo de la deuda pública se ubicó en 47.4% del producto interno bruto (PIB) frente al 49.2% en que se encontraba al cierre de mayo de 2025.

Pero la deuda ampliada subió de 49.2% del PIB a 50.6% del tamaño de la economía.

Así, se pagaron por intereses de la deuda 433 mil 775 millones de pesos, un monto menor a los 519 mil 720 millones de pesos programados.

Fue una disminución de 9.6% real anual, resultado que explicó la SHCP fue por la estrategia de refinanciamiento del gobierno federal. Lo anterior, aseguró, permitió mejorar el perfil de vencimientos y generar ahorros en un contexto de volatilidad e incertidumbre en los mercados internacionales.

Reconoció que también se sumó el efecto favorable de la apreciación cambiaria sobre los pasivos en moneda extranjera.

Aunque el déficit observado se ubicó por debajo de lo estimado, la evolución de las finanzas públicas refleja la necesidad de mantener una disciplina fiscal constante ante un entorno de menor dinamismo en los ingresos y mayores presiones del gasto. La combinación de estos factores obliga a las autoridades hacendarias a priorizar la eficiencia en el uso de los recursos y a fortalecer la planeación del gasto para evitar desequilibrios en los próximos periodos. En adelante, el reto principal será mantener la sostenibilidad de las finanzas públicas sin comprometer el crecimiento económico ni la inversión productiva.