Las principales instituciones bancarias del país se declaran listas para la implementación de la nueva normativa de controles biométricos faciales en la apertura de cuentas en las sucursales, los cuales entrarán en vigor en octubre próximo.
El director general de Grupo Financiero Banorte, Marcos Ramírez, afirmó que la institución ha avanzado en el tema con el objetivo de fortalecer las medidas de identificación y seguridad en sus usuarios. "Estamos en tiempo y forma con todo lo que lo marca la ley y un poco adelante, con los límites prudenciales de la ley", dijo.
Dichas medidas aumentarán el control que se tiene sobre la identificación de los usuarios de los bancos, ya que desde 2018 por regulación, se pide biometría dactilar para la apertura de cuentas.
El pasado 1 de julio, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) incorporó la biometría facial a la regulación aplicable a las instituciones de banca múltiple para la identificación y autenticación de clientes, de modo que las que decidan utilizar este mecanismo deberán cumplir requisitos técnicos, operativos y de seguridad.
De acuerdo con la regulación, los sistemas de reconocimiento facial deberán alcanzar una coincidencia mínima de 90% con los registros del Instituto Nacional Electoral (INE) y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Las disposiciones contemplan también la obligación de presentar avisos a la CNBV en distintos plazos, de 20, 30 y hasta 90 días, según la etapa de implementación y cumplimiento de los nuevos requerimientos.
Los biométricos representan una herramienta para fortalecer la seguridad de los clientes y su implementación se realizará de forma gradual, afirmó el director general de Gentera, Enrique Majos.
Explicó que la institución trabaja desde hace tiempo en la incorporación de estos mecanismos y actualmente se encuentra en la fase final de autorización para el uso de huellas digitales, mientras que el reconocimiento facial será la siguiente etapa. Precisó que el despliegue no ocurrirá en cuestión de días o semanas, sino que tomará varios meses.
Explicó que la autoridad exige a las instituciones presentar un plan sobre la forma en que se implementarán los biométricos para garantizar que el resguardo y la protección de la información de los clientes cumplan con los estándares requeridos antes de autorizar su operación.
La creación de bases de datos con biometría facial en la banca fortalecerá la identificación de los clientes, pero también convertirá a las instituciones en un objetivo de mayor valor para la delincuencia cibernética, advirtió Carlos Valderrama, socio fundador de Legal Paradox.
Afirmó que el principal desafío será proteger información que, a diferencia de una contraseña o un token, no puede sustituirse en caso de una filtración. Además, consideró que la regulación enfrenta un entorno donde los delincuentes ya utilizan inteligencia artificial y deepfakes para cometer fraudes.
"El verdadero reto no es proteger el servidor del banco, sino proteger el concepto mismo de ´identidad´ cuando un rostro o una voz ya son elementos digitales fácilmente falsificables", señaló.