Ante la captura de Nicolás Maduro por el pasado fin de semana, el panorama para Petróleos Mexicanos (Pemex) se ve más presionado por la apertura que podría tener la industria energética de Venezuela al mercado global. "Pemex es una empresa con severos problemas financieros y operativos que no ha podido superar ni con un apoyo del gobierno federal. Lo que puede pasar es que, sin garantías a la iniciativa privada, ni pagos a proveedores, sin Estado de derecho, y en caso de que las cosas se hagan bien en Venezuela, los inversionistas se van a ir a ese país", expuso Víctor Hugo Juárez Cuevas, director general de Edge Innovation, consultora del sector energía.
"Estos tres años son cruciales. El gobierno tiene que cambiar el rumbo de la petrolera o los problemas se multiplicarán", alertó.
Y es que Pemex, al igual que PDVSA, empresa estatal de Venezuela, han padecido decisiones políticas de sus gobiernos, corrupción y ajustes operativos que las han disminuido en el panorama global.
Este nuevo escenario, en el que se podría apuntalar a la industria de Venezuela, implica el riesgo de que Pemex siga perdiendo participación en las ventas de crudo a EU y, por lo tanto, empeore su situación y la de las finanzas públicas de México.
Eso puede impactar los precios de las gasolinas, la deuda, el valor del peso frente al dólar, la inflación, la inversión y el desarrollo del país, expuso Juárez Cuevas.
En diciembre pasado, previo al operativo de captura de Nicolás Maduro, Venezuela exportó a Estados Unidos 163 mil barriles diarios de crudo, mientras que México envió a la Unión Americana 232 mil barriles cada día, según la Administración de Información Energética de EU (EIA, por sus siglas en inglés).
Estas cifras representan 1% y 1.4% del total de los 16 millones 868 mil barriles diarios de crudo que procesaron todas las refinerías en Estados Unidos en el mismo periodo.
La falta de inversiones en PDVSA provocó una reducción de 83% en esos envíos respecto a diciembre de 2012, cuatro meses antes de que Maduro tomara las riendas del país.
En tanto, en el caso de México, las exportaciones a Estados Unidos se han reducido 77% en el mismo lapso, aunque la caída se pronunció a partir de 2018, debido a que en el sexenio anterior se apostó por la refinación en el país, aunque esa actividad resulte 20% más costosa en comparación a importar gasolinas.
Si las cosas se hacen bien en Venezuela, si hay una transición a un gobierno con legitimidad y comienza a restaurarse el Estado de derecho, esa industria puede volver a ser punta de lanza en la región. "El futuro de Venezuela es incierto, la capacidad de producción. En el corto y mediano plazos, los efectos son marginales", mencionó.