Marruecos apeló el fallo que resultó en multas de 415 mil dólares y suspensiones de partidos a raíz a una caótica final de la Copa Africana de Naciones, informó el martes su federación de fútbol.
La Confederación Africana de fútbol decidió multar el mes pasado a la anfitriona Marruecos y a Senegal por los disturbios en la final del mes pasado en la capital marroquí.
Senegal ganó el partido por 1-0 después de una prórroga y optó por no apelar el fallo.
La federación marroquí y el delantero Ismael Saibari recibieron multas que suman un total de 415 mil. Saibari y el capitán Achraf Hakimi también recibieron suspensiones para partidos. Durante la final, los recogepelotas intentaron apoderarse de una toalla perteneciente al arquero senegalés Edouard Mendy, aparentemente para distraerlo, un incidente que por sí solo llevó a una multa de 200 mil dólares para el anfitrión.
Marruecos considera que las sanciones de la CAF (las siglas de la confederación africana) son desproporcionadas en relación con los incidentes.
"Dada la incompatibilidad de estas sanciones con la magnitud y gravedad de los incidentes (...), la federación ha decidido apelar estas decisiones", dijeron los marroquíes en un comunicado.
La final se vio empañada por jugadores senegaleses que abandonaron el campo en protesta por un penal en tiempo de descuento y por aficionados que intentaron invadir el campo. Los indignados seguidores visitantes lanzaron sillas y se enfrentaron con la seguridad. Dieciocho están a la espera de juicio por cargos de vandalismo.
La CAF multó a la federación de fútbol senegalesa y al seleccionador nacional Pape Thiaw con un total de 715 mil dólares. También emitió suspensiones de partidos a Thiaw y a otros dos jugadores.
Las prohibiciones de partidos se aplican únicamente África, no a la Copa del Mundo que comienza en junio, para la cual Senegal y Marruecos se han clasificado.
Después de la tumultuosa final, la tensión se trasladó del campo a las redes sociales. En Marruecos, grupos de derechos humanos advirtieron sobre un aumento en lo que llamaron "discurso de odio hacia los residentes subsaharianos".
En respuesta, funcionarios de Marruecos y Senegal hicieron un llamado a la calma y buscaron reafirmar los lazos económicos y diplomáticos de sus países.