Alex Honnold, escalador estadounidense de grandes paredes en el estilo escalada en solitario libre (sin protección ni seguridad), hizo historia en Taiwán.
El profesional del deporte extremo escaló el décimo rascacielos más grande del mundo, uno de 508 metros, el Taipei 101.
La proeza la gestó en una hora con 31 minutos y 34 segundos, por lo que fue algo totalmente histórico.
La fachada por fuera del Taipei 101 está decorada con motivos tradicionales chinos como dragones estilizados, nubes de buena fortuna, Ruyi y segmentos inspirados en antiguas monedas chinas.
Uno de los mayores retos fueron los conocidos como "Dragones", es decir, las esquinas del inmueble que evocan prosperidad y así fue, ya que cada uno de estos elementos sucumbió a la tenacidad de un hombre que llegó al continente asiático decidido a hacer historia.
Al subir a lo más alto del rascacielos, Alex sacó un celular y se tomó una foto, como si no hubiera riesgo alguno por estar a 508 metros de altura.
Posteriormente a eso, Alex se ató una cuerda y logró bajar del rascacielos mientras era observado por su familia y miles de personas.