No fue una presentación sencilla para Donovan Carrillo en la final del Mundial de Patinaje artístico en Praga.
El tapatío escuchó su nombre resonar en la arena, cerró los ojos y se entregó al silencio interior antes de iniciar su rutina.
Era la misma coreografía que había realizado recientemente en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, pero ahora cargada de un nuevo significado: la ilusión intacta y el deseo profundo de escribir una página de naciente historia para el patinaje artístico mexicano.
Con la voz de Elvis Presley, Donovan recorrió la pista con elegancia y determinación. Aunque un par de caídas y errores fueron castigados por los jueces, el mexicano no permitió que las adversidades apagaran su espíritu.
El puntaje final de 140.09 en su programa libre, sumado a un total combinado de 219.74 unidades, lo colocó entre los mejores 20 patinadores del mundo.