Después de un emotivo homenaje que le rindió el Teatro El Milagro, el dramaturgo, director, actor y ensayista, Luis de Tavira (Ciudad de México, 1948) dijo, conmovido, que sólo le quedaba agradecer las palabras dichas y leídas sobre el escenario.
Tras varios momentos en los que el público respondió con ovaciones prolongadas, aplausos largos, Tavira tomó el micrófono unos segundos y procedió a develar, junto a su hijo, Julián de Tavira, la placa conmemorativa que se colocará en los muros de El Milagro. Cada año, El Milagro le dedica un homenaje a una figura central del teatro mexicano.
Antes de comenzar el evento se proyectó un video en el que destacaron, entre otros, los testimonios de Juan Villoro, Angélica Rogel, Mario Espinosa, Laura Almela y Luz Emilia Aguilar Zinser, quienes hablaron de ciertos recuerdos compartidos (cómo conocieron a Tavira, sus clases) y su trayectoria: el acercamiento al expresionismo en sus primeros años, la formación jesuita, el teatro político, la ambición y el riesgo teatral, la espiritualidad, la formación de instituciones.
En el homenaje participaron la actriz Marina de Tavira, el escenógrafo Philippe Amand, y el director y dramaturgo David Olguín; en sus intervenciones se recapitularon recuerdos de varias décadas y anécdotas en torno a Tavira.
Por último, a Marina de Tavira se le entregó un sobre con un texto del subcomandante Marcos sobre la cooperación social y la importancia del teatro. Antes, se leyó un discurso del subcomandante Moisés.