La Princesa Hisako de Takamado, integrante de la familia imperial de Japón, realizó una visita protocolaria a la Catedral Metropolitana de Monterrey. El recorrido, enmarcado en el viaje oficial de la soberana con motivo de la participación de su país en la Copa Mundial de Futbol, permitió estrechar vínculos con la jerarquía eclesiástica local.
Al llegar al recinto, la Princesa fue recibida por el Arzobispo de Monterrey, Monseñor Rogelio Cabrera López, en un encuentro que subrayó la hospitalidad de la entidad.
La comitiva imperial incluyó la participación del Embajador de Japón en México, Kozo Honsei, junto a su esposa, y el Cónsul Honorario de Japón en la capital neoleonesa, Gabriel F. Chapa Muñoz. Por parte de la Iglesia local, estuvieron presentes el vicario general, Pbro. Alfonso Rogelio Villarreal Martínez, además de miembros destacados de la comunidad japonesa que integran la feligresía regiomontana.
El itinerario por el corazón religioso de la ciudad fue conducido por el Pbro. Raúl Mena Seifert, quien encabeza el área de Bienes Eclesiales y Arte Sacro.
Durante el trayecto, la dignataria pudo conocer de cerca los detalles de la arquitectura y la historia del templo. Especial mención tuvieron las obras del pintor Ángel Zárraga, cuyos murales y frescos representan una parte fundamental del legado artístico que resguarda la Catedral, espacio que también incluyó una visita a la zona de la cripta.
Durante el diálogo, Monseñor Cabrera ofreció un panorama sobre el papel de la Iglesia en la vida social de la región. El líder arquidiocesano enfatizó el valor espiritual y social que la Catedral posee para los habitantes de Monterrey.
"Le agradecemos su visita a esta Catedral, no solamente como edificio histórico, sino por lo que representa para la comunidad católica de Monterrey. Muchos de nuestros fieles se alegrarán al saber de su presencia aquí y la sentirán como una visita cercana a ellos, expresó el Arzobispo.
"Aquí en Monterrey todos son bien recibidos. Le agradecemos que haya querido visitar nuestra Catedral. Le deseamos muchas bendiciones y que su estancia en nuestra ciudad sea muy grata", añadió.
En un gesto de cortesía y apertura, la Princesa Takamado expresó su gratitud por la hospitalidad brindada por la Arquidiócesis y formalizó el encuentro con la entrega de un presente conmemorativo. Este intercambio no solo subrayó el respeto mutuo, sino que consolidó una jornada de acercamiento cultural y diplomático entre México y Japón, dejando una huella de cordialidad en la comunidad católica local.