¿Qué tal si este ´día del padre´, no sólo honramos a nuestro papá, sino volvemos la mirada y el corazón hacia nuestro Padre celestial, y además de alabarlo y agradecerle por sostenernos en Sus manos amorosas y por todos los dones y bendiciones con que nos colma cada día, nos atrevemos a pedirle que nos deje saber (Él se las ingeniará), qué quiere que le regalemos?
Es curioso que cuando se celebra el ´día de las madres´, además de pensar en qué podemos regalar a nuestra mamá, comprarle un regalito si está viva, o mandar celebrar por ella una Misa si Dios la llamó ya a Su presencia, también solemos pensar en nuestra Madre María, y ofrecerle flores y oraciones. Pero cuando se celebra ´el día del padre´, no siempre pensamos en regalar algo a nuestro Padre celestial.
Y tal vez alguien pueda decir, ¿pues qué le puedo regalar a Dios Padre, si lo tiene todo?´, a lo que cabe responder que no lo tiene todo: le falta que le demos todo nuestro amor, no sólo un pedacito los domingos; que le demos toda nuestra gratitud, no sólo si concede lo que le pedimos; que le ofrezcamos cumplir en todo Su voluntad, no sólo cuando nos resulta sencillo.
Jesús decía que Él hacía siempre lo que a Su Padre le agradaba (ver Jn 8, 29), ¡Ay!, ¡ojalá pudiéramos decir lo mismo!, pero la mera verdad, todos tenemos por ahí, ocultos o a la vista, hábitos y actitudes que de seguro no agradan al Padre.
¿Qué tal si este ´día del padre´, no sólo honramos a nuestro papá, sino volvemos la mirada y el corazón hacia nuestro Padre celestial, y además de alabarlo y agradecerle por sostenernos en Sus manos amorosas y por todos los dones y bendiciones con que nos colma cada día, nos atrevemos a pedirle que nos deje saber (Él se las ingeniará), qué quiere que le regalemos? Y estemos atentos y dispuestos, pues tal vez no será fácil, por ejemplo si nos pide dar cierto perdón o cierta ayuda, pero valdrá la pena pues, como siempre pasa con lo que le damos, somos nosotros los que nos bheneficiamos.