El Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, inauguró el nuevo Centro Vocacional, el cual está ubicado en el municipio de García, Nuevo León.
Dicho espacio de promoción y acompañamiento vocacional tendrá como sede la Parroquia de San Juan Bautista de García y estará coordinado por el presbítero José Isabel Hernández Salazar, quien tendrá la misión de impulsar y acompañar a jóvenes que buscan discernir su vocación, particularmente al sacerdocio.
Cabrera López, señaló que el acto de inauguración invita a renovar la esperanza en medio del camino cuaresmal.
Además recordó que toda persona está llamada a descubrir la luz de Dios en su vida.
"Así como Jesús abrió los ojos del ciego de nacimiento, también a nosotros, al llamarnos, nos permite tener una mirada más amplia del sentido de nuestra vida, ayudándonos a ver más allá de lo superficial y descubrir nuestra misión en el plan divino", señaló.
El nuevo Centro Vocacional forma parte del Proyecto Estratégico de Nuevos Centros Vocacionales, impulsado por la arquidiócesis para acercar el acompañamiento vocacional a las comunidades más alejadas del centro de Monterrey.
Esta iniciativa busca descentralizar los procesos de discernimiento y fortalecer el trabajo conjunto entre parroquias, agentes laicos, sacerdotes, la pastoral juvenil y el seminario.
Mediante decreto firmado el 12 de marzo de 2026, el arzobispo erigió formalmente el Centro Vocacional de García como un organismo pastoral estable adscrito a la Pastoral Vocacional arquidiocesana, con el propósito de promover y acompañar las vocaciones cristianas en los decanatos y comunidades del municipio.
La erección oficial del centro y el inicio de sus actividades se celebraron en una Eucaristía solemne presidida por el arzobispo la noche del domingo en la parroquia sede.
Finalmente, monseñor Cabrera invitó a los fieles a seguir orando por las vocaciones, especialmente por las sacerdotales.
"Pidamos a Jesucristo, dueño de la mies, que continúe enviando trabajadores a sus campos", expresó, encomendando este proyecto a la intercesión de Nuestra Señora del Roble, patrona de la arquidiócesis, y de San Teófimo Mártir, patrono del seminario de Monterrey.