Expertos analizan fenómeno de los festejos masivos del Mundial

Felipe Gaytán, investigador y catedrático en sociología de La Salle, expuso que los festejos multitudinarios son una catarsis

CIUDAD DE MÉXICO, junio 19 (EL UNIVERSAL).- Los festejos masivos en la Ciudad de México en los que participaron más de 700 mil personas en el monumento de El Ángel de la Independencia y otras zonas de la capital por el triunfo de la Selección Mexicana frente a Corea del Sur, es un ritual y catarsis colectiva que une a todas las clases sociales, que deja de lado la polarización y trata de olvidar por un momento los graves problemas que enfrenta el país, destacaron investigadores y académicos.
El investigador de la Universidad La Salle especialista en sociología y representaciones sociales, César Rebolledo, dijo que se trata de "una forma de comunicación ritual, donde de vez en vez en tiempo existe una reunión masiva donde celebramos nuestra cohesión, nuestra unidad, y esa se hace a través de símbolos, en este caso el futbol, la selección, la bandera, las playeras verdes.
En entrevista con EL UNIVERSAL dijo que en el Mundial el fútbol se convierte en esa especie de "templo emergente que nos reúne, que nos congrega, que nos hace sentir anhelos, esperanzas y ese templo o esa unidad nos da también una especie de tregua social frente a tantos problemas de inseguridad, violencia, escándalos políticos, corrupción, protestas de maestros, de madres buscadoras".
Por su parte, Jorge Negroe Álvarez, Académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana CDMX, dijo que estos festejos masivos, incluso ante una Selección Mexicana que no está jugando bien es la necesidad que tenía México de ilusionarse con algo, ante un panorama adverso en lo internacional, en lo político, en lo social.
Expuso que ante las protestas de la CNTE, las movilizaciones de las madres buscadoras, de los productores del campo, en un momento muy tenso, era necesaria, urgente esta catarsis colectiva que reunió en El Ángel a 400 mil personas, todo ello afortunadamente sin incidentes.
Felipe Gaytán, investigador y catedrático en sociología de La Salle, expuso que los festejos multitudinarios son una catarsis y una suspensión colectiva de los graves problemas que vive México y este mismo fenómeno lo vivió Argentina en 1978 frente a la dictadura de Jorge Rafael Videla, donde los argentinos se olvidaron de la represión, de los desaparecidos y se volcaron a festejar a las calles.