Bajo la atmósfera festiva que envuelve al Mundial más Norteño, el Foro Cultural del Pabellón Parque del Agua se convirtió este en un epicentro de identidad y tradición.
Tanto visitantes internacionales como familias locales se dieron cita para presenciar un programa que entrelazó la potencia del mariachi con la elegancia de la danza contemporánea.
La jornada estuvo protagonizada por dos ensambles emblemáticos de la región: el Mariachi Jalisciense y el Ballet de Monterrey.
Estas presentaciones forman parte de la cartelera cotidiana del recinto, diseñado como una ventana abierta hacia el patrimonio cultural tanto de Nuevo León como de México en su conjunto, fomentando un punto de encuentro accesible y gratuito para todo el público.
El Mariachi Jalisciense, orgullo de la capital neoleonesa, subió al escenario con el firme propósito de honrar el legado musical del país. Con una trayectoria cimentada en la pericia técnica y el respeto por sus raíces, el ensamble deleitó a la audiencia a través de un recorrido por géneros fundamentales como el son, la ranchera y el huapango, reafirmando por qué el mariachi es un icono inconfundible de nuestra nacionalidad.
Por su parte, el Ballet de Monterrey, bajo la dirección artística de Yosvani Ramos, elevó el tono de la velada con una propuesta escénica de gran calibre.
Considerada una de las compañías más destacadas no solo en el ámbito nacional sino en toda Latinoamérica, el ballet presentó dos piezas de alto impacto:
Diluvio, que trató sobre lo líquido, el mar, las lágrimas, el sudor y cuenta la historia de una pareja y un tercero que entra, desde la sutileza y con imágenes de los bailarines.
Hydra, que hace alusión a la inmensidad del cosmos y sus constelaciones, del cómo nos vamos encontrando los unos a los otros dentro de él, algunas veces para quedarnos juntos y otras sólo para coincidir y continuar.
El éxito de esta velada subraya la relevancia del Foro Cultural como un espacio de hospitalidad y promoción artística. El recinto no solo celebra el talento local, sino que permite que los asistentes al evento mundialista se lleven una experiencia representativa de la hospitalidad y la profunda riqueza cultural que define a Nuevo León ante el mundo.