Descubren en Sonora la primera aldea vinculada al padre Kino

El asentamiento fue localizado a unos 100 metros del templo misional, entre los municipios de Ímuris y Cananea.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer el hallazgo de los vestigios de la primera aldea pima asociada a la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, establecida por el jesuita Eusebio Francisco Kino a finales del siglo XVII, en el actual estado de Sonora.

El asentamiento fue localizado a unos 100 metros del templo misional, entre los municipios de Ímuris y Cananea. De acuerdo con el INAH, los restos permanecieron ocultos bajo un mezquital durante más de tres siglos y corresponden al primer poblado indígena establecido durante los inicios del periodo misional.

El arqueólogo Tomás Pérez Reyes, junto con especialistas de distintas partes del país, encabezó las investigaciones que permitieron ubicar el asentamiento. Los trabajos buscan responder preguntas sobre la vida cotidiana de los pimas antes y después de la llegada de los jesuitas, así como comprender los procesos de transformación cultural que experimentaron las comunidades indígenas.

La aldea ocupa un área aproximada de 800 metros cuadrados y conserva espacios habitacionales y comunitarios donde se combinan elementos constructivos indígenas e hispanos. Entre los hallazgos destacan viviendas de adobe con fogones centrales, además de evidencias de construcciones temporales elaboradas con técnicas tradicionales pimas.

Los investigadores también localizaron 20 hornos con restos de animales como vacas, cerdos, ovejas, venados, perros, gallinas, guajolotes, burros y caballos, además de semillas y plantas como maíz, amaranto, cactus y quelites. Según el especialista Júpiter Martínez Ramírez, estos hallazgos muestran que los pimas mantuvieron prácticas alimenticias propias, incluso consumiendo especies que los españoles evitaban.

Asimismo, fueron recuperadas numerosas puntas de flecha, junto con cruces, medallas cristianas y adornos elaborados con conchas del Golfo de California, evidencia de la convivencia entre tradiciones indígenas y elementos introducidos por los misioneros. Para los especialistas, estos materiales reflejan un periodo de resistencia, adaptación y cambio cultural que marcó la historia de los pimas durante el establecimiento de las misiones en la región.