A medio siglo de su publicación, el ensayo histórico Caudillos culturales en la Revolución Mexicana —que hoy conforma el primer tomo de las obras completas de Enrique Krauze— fue presentado en El Colegio Nacional; estuvieron el autor, el crítico literario Christopher Domínguez Michael, y los escritores Jesús Silva-Herzog Márquez y Enrique Serna. "Ya he contado algunas veces esto, pero vale la pena quizá recordar que yo quería estudiar a los intelectuales de la Revolución Mexicana en la Revolución Mexicana. Porque, habiendo participado en el 68, me pareció muy desconcertante y decepcionante el papel de los intelectuales en el 68 y, sobre todo, después del 68 porque la mayoría se fue con Echeverría (salvo mi maestro Daniel Cosío Villegas y Octavio Paz). Naturalmente, mis simpatías estaban con quien se oponía al nuevo Presidente de la República".
Krauze, entonces, quería estudiar y analizar la experiencia de los intelectuales en una lectura que, como uno de los puntos en común de los presentadores, sirviera para comprender el presente desde el pasado y viceversa.
El historiador recordó que el 19 de abril de 1972 murió Manuel Gómez Morín: "Yo fui consternado a su entierro". Entonces, su viuda, Lidia Torres Fuentes, vio a Krauze a lo lejos y se acercó a decirle que, por encargo, podía ver de inmediato el archivo de Gómez Morín. "Me emociona mucho recordar eso. Cada semana llegaba yo allí, y hasta iba los fines de semana. Descubrí un tesoro que, por fortuna, ahora se conserva maravillosamente gracias al trabajo de Alejandra, su nieta, y las colaboradoras maravillosas que tiene en el ITAM".
Serna dijo que muchas de las cualidades que han persistido en la obra de Krauze aparecen ya en Caudillos culturales en la Revolución Mexicana.
Una de estas cualidades es el "interés por los personajes de la historia que no figuran en el altar de la patria porque no fueron héroes de la espada, sino héroes discretos que se dedicaron a educar, a fundar las instituciones que educaron a millones de mexicanos o que les dieron medios de subsistencia. Otra de sus características es el cultivo de la biografía breve. Las excepciones, creo, del cultivo de la biografía breve serían justamente los caudillos cultores en la Revolución Mexicana, donde hay una biografía más o menos extensa de los dos protagonistas: Gómez Morín y Lombardo Toledano, y el segundo libro de Krauze que es la biografía intelectual de Daniel Cosío Villegas", afirmó Serna.
"Lombardo se guio por un principio cristiano, por eso yo le guardo cariño a esa figura", dijo Krauze y subrayó el afecto especial que siente por Lombardo y Morín.
Para Jesús Silva-Herzog, Caudillos culturales en la Revolución Mexicana es quizá el más académico de los trabajos de Krauze: "En este texto tan estricto y rigurosamente académico encontramos una muestra del talento narrativo, de una innegable vocación de estilo. Lo que tenemos frente a nosotros en este libro es un extraordinario lienzo que hila la confesión y el desplante, lo íntimo y lo público, lo luminoso y lo oscuro..."
Cuando tomó la palabra, Domínguez Michael dijo: "Enrique Krauze, sin lugar a dudas, forma parte de los hombres que construyen (y ha construido mucho), y no de aquellos que todavía abundan, por desgracia, que destruyen. Así que me sumo a este festejo de los 50 años de Caudillos culturales en la Revolución Mexicana", continuó el crítico literario.