Opinion Columna


Viajar es retornar


Autor: Jorge Pedraza Salinas | Publicacion:11-01-2017
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Con el término de un año y el inicio de otro, aparecen los recuerdos. Cuantos viejos amigos se han ido y cuantos han llegado

 

Con el término de un año y el inicio de otro, aparecen los recuerdos. Cuantos viejos amigos se han ido y cuantos han llegado. Tenía razón el maestro Raúl Rangel Frías cuando nos dijo: “La vida es término, pero también principio”. Y Octavio Paz comentó en una entrevista hacia el final de su existencia que sus amigos ya eran más los muertos que los vivos.

Hoy hablaremos de un amigo que llegó aquí después de mucho viajar. Vino a Monterrey en el año de 1990. Por espacio de dos años y medio vivió entre nosotros y se hizo regiomontano de corazón. Caminó por nuestras calles, recorrió escuelas y galerías, museos y bibliotecas; admiró nuestro Cerro de la Silla y sintió sobre su piel las caricias del sol de Monterrey. Y se confundió entre los nuestros, con una sonrisa en el rostro y con la mano extendida para buscar el saludo y el abrazo.

Durante esos dos años y medio. Bob R. Gibbons escribió una hermosa página en la historia de la cultura regiomontana y promovió las buenas relaciones entre México y su país, los Estados Unidos de Norteamérica.

Su forma de ser tan abierta y tan cordial nos recuerda a un compatriota suyo, Víctor E. Niemeyer, quien en dos ocasiones ocupó el mismo cargo de director del Servicio Cultural e Informativo de los Estados Unidos de América en Monterrey.

Víctor E. Niemeyer dejó también gratos recuerdos en esta ciudad que habría de conquistarlo para siempre. Recientemente falleció en la ciudad de Austin, Texas, en donde vivía ya jubilado al lado de su esposa Lala. Siempre aprovechaba las oportunidades que tenía para regresar a Monterrey en donde contó con numerosos amigos.

Un día, Bob tuvo que dejar Monterrey. Los cargos diplomáticos así son. De pronto se está en África o en América del Sur, como en Asia o en Europa. Sin embargo, -es justo decirlo- hay quienes pasan inadvertidos y existen personas como Niemeyer y como Gibbons que sabían que la mejor forma de servir a su país es sirviendo también a los demás.

Algún día hablamos más detenidamente acerca de Víctor (a quien llamamos Vic) E. Niemeyer y en otra ocasión lo volveremos a hacer. Por ahora, habremos de referirnos a Robert (Bob para los amigos) Gibbons.

Roberto R. Gibbons nació en un día histórico para México: el cinco de mayo (aniversario de la Batalla de Puebla) de 1935. El sitio de su nacimiento fue San Juan, Arizona, un pueblo bilingüe, bicultural. Desde temprana edad mostró un gran interés por el idioma español y por la cultura mexicana.

Realizó estudios en su natal Arizona, en cuya Universidad Estatal completó su maestría.

ESTUVO EN BAGDAD Y EN AMÉRICA DEL SUR

Para 1966 ingresa al servicio exterior de su país, siendo Bagdad, Iraq, la primera capital a la que fue asignado. Le tocó vivir en ese país momentos difíciles y durante la “Guerra de los Seis Días” tuvo que salir de Iraq dejando todos sus bienes ya que a todos los integrantes de la misión diplomática estadounidense los declararon personas no gratas.

Nuevas responsabilidades lo llevaron a Venezuela, Perú y Uruguay. Después sirvió durante dos años en la sede de su agencia –el Servicio Cultural e Informativo de los Estados Unidos- en Washington, D.C.

Posteriormente estuvo en Nigeria, Paquistán y Guatemala, último lugar en que se desempeñó como agregado cultural en la Embajada Norteamericana.

En el año de 1990 llegó a Monterrey como director de dicho Servicio Cultural e Informativo (USIS) en esta ciudad. De entonces a fines de 1992 participó en numerosos eventos culturales. Era frecuente verlo en exposiciones y conferencias. Estuvo muy activo durante la histórica entrevista de los presidentes Carlos Salinas de Gortari y George Bush en esta ciudad en ese año de 1990. Siempre se mostró muy satisfecho de haber participado en las actividades que se llevaron a cabo con motivo de este acontecimiento histórico.

Durante su estancia en esta ciudad asistió a numerosas reuniones culturales que le permitieron relacionarse con personas cuyo aprecio supo ganar.

Un buen día tuvo la magnífica idea de utilizar las paredes y los espacios del edificio que ocupó el Consulado norteamericano en esta ciudad, para promover el arte. Así promovió conciertos, conferencias y exposiciones, como parte de una actividad que bautizó con el nombre de “Consularte”.

Durante su estancia en esta ciudad, demostró que la amistad trasciende las fronteras, las edades y los colores de la piel. Para muchos tuvo frases de aliento, comportándose en forma espontánea y alegre.

ECHAR ABAJO LOS MUROS

Cuando llegó a Monterrey venía triste por los amigos que había dejado, pero con la firme esperanza de hacer nuevos amigos, y lo consiguió. Repitió aquí, una vez, más, la lección consistente en que es posible servir a la patria, sirviendo además a los demás. Robert sabe que la mejor forma de echar abajo los muros y eliminar las fronteras, es construyendo lazos de amistad, confianza y comprensión.

Gibbons tuvo que dejar la ciudad de Monterrey para trasladarse a la ciudad de México, en donde trabajará como consejero adjunto de USIS en la Embajada norteamericana.

Está casado con Yvonne Mills, quien le acompañó por el mundo durante los 30 años de servicio. Tiene cinco hijos, entre los 20 y los 28 años de edad. Un hijo nació en Venezuela y la hija en el Perú. Cuando sus hijos le comentaban la tristeza de dejar a sus amigos en un país para viajar a otro, Robert les decía: No estén tristes. Así como los conocieron a ellos, así habrán de tratar a nuevos amigos en los lugares a donde vayamos. La vida es una constante oportunidad de hacer amigos.

Después de completar tres años en el Distrito Federal, Gibbons se jubiló para radicar en Mesa, Arizona, lugar que le queda bastante cerca de México, como para volver a visitar a sus muchos amigos aquí en la Sultana del Norte.

Para concluir, utilizaremos las palabras de Gabriel Márquez en este poema titulado “Viajar”:

Viajar es marcharse de casa/es dejar los amigos/es intentar volar./volarconociendo otras ramas/recorriendo caminos/es intentar cambiar./Viajar es vestirse de loco/es decir “no me importa”/es querer regresar./Regresar valorando lo poco/saboreando una copa/es desear empezar./Viajar es sentirse poeta/escribir una carta/es querer abrazar./Abrazar al llegar a una puerta /añorando la calma/ ./Viajar es volverse mundano/ es conocer otra gente/ es volver a empezar./Empezar extendiendo la mano/ aprendiendo del fuerte/ es sentir soledad./Viajar es marcharse de casa/ es vestirse de loco/ diciendo todo y nada con una postal./ Es dormir en otra cama/ sentir que el tiempo es corto / viajar es regresar.



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