Opinion Editorial


Hijos del maíz

Nelly Cepeda González


Autor: Nelly Cepeda González | Publicacion:11-11-2019
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“Toda la Gloria del Mundo cabe en un grano de maíz...”

José Martí

 

Hace algunas semanas manifestaba en este espacio mi rechazo a la pretensión de la alcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz, de gravar los tacos, que es base de la gastronomía habitual de todo mexicano.

Como negro nubarrón, hoy veo que la alcaldesa no está tan errada.

Esta semana,  el Senado de la República avaló la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, lo cual supone un ajuste a la alza al precio de la tortilla pasando de entre 15 y 20 pesos, hasta los 60 pesos.

Y aunque la alcaldesa lo que buscaba era gravar los tacos, hoy el precio de este platillo se dispararía, lo mismo que el de todos los productos derivados de nuestro amado maíz.

Empecé este ejercicio con una frase del libertador José Martí: “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz” ¿se atrevería usted, amable lector, a desdecirme?

Usted, yo y casi cien millones de mexicanos somos hijos del maíz.

¿Qué platillo le gusta? Tostadas, tacos, sopes, pozole, flautas, hasta atole. Hay mil y un platillos hechos a base de maíz.

Claro que si esto tiene preocupado, o al menos debería, al grueso de la población, el más preocupado es el Consejo Nacional Agropecuario, que aunque quiere preservar lo que denominan “maíz nativo”, se opone a pegar al bolsillo de la clase trabajadora y así manifestaron su postura a través de su cuenta de Twitter.

“El  @CNAgropecuario  quiere una ley que proteja a las especies de semillas milenarias, pero sin afectar la producción comercial, ni el precio, ni la soberanía alimentaria del país”.

Y piden los productores  a la Cámara Baja ajustar la ley para preservar la seguridad alimentaria sin impactar la economía de cada mexicano que lleva a su casa tortillas y otros productos del maíz.

Entendamos por “maíz nativo” el resultado de un proceso de cultivo de nuestros ancestos, el cual se da al seleccionar las mejores semillas del teocintle (del náhuatl, grano de Dios ), y se estima que hoy hay  más de 50 variedades de maíz.

Desgraciadamente el maíz nativo no es el único que se comercializa, pues a decir de la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM,  el 90 por ciento de las tortillas que consumimos están hechas de maíz transgénico.

Y los hombres dedicados a la ciencia dicen que  al proteger el maíz nativo, también defenderemos la milpa sustentablemente hablando ya que se evita la deforestación. En resumen, cuidar el maíz que nos heredaron los milenarios mayas y más tarde los aztecas, nos conviene y  beneficia por mucho.

De mi “rosario” de argumentos, rescato la reflexión final respecto a lo que a nosotros, simples mortales, nos espera de este estira y afloja. Honestamente no concibo una cena navideña sin tamalitos, o una tradicional carne asada sin quesadillas.

Comparto la preocupación del CNA y espero, deseo y confío que los diputados federales sirvan de contrapeso a la Cámara Alta para llegar a un acuerdo satisfactorio.

Más allá de si sea blando, duro, aceroso, blanco, morado, azul o amarillo, me queda claro que nuestro maíz debe preservarse.

Y más claro me  queda que debe seguir siendo parte de la dieta de todos nosotros. Después de todo el “Popol Vuh” sostiene que fuimos creados a partir del maíz.

 

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com



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