Opinion Editorial


Los segundos pisos en Monterrey

Arturo Delgado Moya


Autor: Arturo Delgado Moya | Publicacion:08-07-2019
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Dos semanas de plazo tenemos los ciudadanos de Monterrey, para manifestarnos a favor o en contra de la iniciativa del alcalde la ciudad, Adrián de la Garza, para participar en una encuesta que busca identificar la opinión respecto a la construcción de cuatro segundos pisos en áreas estratégicas, en cuanto  a la carga vehicular, como lo son: Gonzalitos, Leones, Carretera Nacional y Churubusco; tenemos para participar cuatro días más.

La intención no es nueva, seguramente Ricardo Canavati, presidente municipal del 2003 al 2006, estará complacido de observar que no sólo la actual administración, también la de Arrellanes Cervantes (2012-2014), inclusive la de Larrazábal Bretón (2009-2012), todas retomaron su proyecto de movilidad propuesto hace  16 años.  Al respecto,  cómo no recordar al actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuando llevó a cabo, en aquélla misma época, como  regente, la construcción de los segundos pisos en el Distrito Federal, siendo cuestionado sobre el financiamiento de los mismos a la luz  de la guerra sucia que se intensificó durante la campaña del 2006 para la presidencia de la república.

¿Qué es lo que ocurre con esta  propuesta del alcalde regiomontano?  Es una proposición bien intencionada pero desfasada en el tiempo; hace tres lustros era la idea del momento, como lo fue la construcción de vías rápidas y decenas de pasos a desnivel que se construyeron a lo largo de las últimas  administraciones municipales de Monterrey. Hoy en día, el movimiento por la movilidad urbana sustentable ha logrado concientizar a la población y a  los expertos, considerando los graves problemas que tenemos de contaminación por el uso desmedido del automóvil y, el recurrir de manera principal al uso energético derivado de los combustibles fósiles.

La consulta realizada por el alcalde, al estilo AMLO, es fácilmente manipulable si así se desea, ya que no se poseen los controles necesarios para validarla, además de que  se encuentra abierta a la población del estado en general. Al final el alcalde puede justificar su decisión  si así lo desea, aunque asegura que también escuchará a los expertos en temas de urbanismo y movilidad urbana, quienes probablemente lo desaconsejen.

Tratar de frenar la carga vehicular con megaestructuras que  irán enfocadas exclusivamente al uso del automóvil y, de manera destacada, a aquellos automovilistas que puedan pagar veinte pesos cada vez que utilicen estos tramos, definitivamente  no es una opción que tome en cuenta las necesidades de movilidad de  la población en general, es más bien elitista, considerando que los beneficiarios serán minoría.

Cada ciudad necesita encontrar respuesta a sus propios problemas; por ejemplo, la ciudad de Singapur  no requirió invertir 25 mil millones de pesos como lo pretende el alcalde De la Garza, allá simple se pronunció por  decreto, una norma que estableció   para poder circular en automóvil por el primer cuadro de la ciudad, que se requería pagar un  impuesto especial, obviamente se complementó ello con otras opciones de movilidad urbana colectiva; ahora  los turistas que llegan allí pueden desplazarse en el centro de la ciudad sin la complicación de la vialidad y la contaminación.

Las opciones desde la perspectiva de la movilidad sustentable son múltiples: transporte público, bicicleta, bicicleta eléctrica, auto compartido (carpool y carsharing), autos híbridos y eléctricos, integración de modos de transporte, accesibilidad peatonal, alquiler de bicicletas públicas, infraestructura ciclista, entre otros.

Para hacer un diagnóstico de lo que Monterrey requiere, De la Garza sólo tienen que observar lo que pasa en la avenida Ruiz Cortines, el uso que da la gente al espacio de la Ecovía. Las personas arriesgan su vida (ya han ocurrido tragedias) porque necesitan desplazarse a pie o en bicicleta (hasta las motociclistas invaden el espacio) y no encuentran otra opción que adentrarse en el carril exclusivo de este transporte colectivo.

En Monterrey no existe infraestructura para los ciclistas, en San Pedro se pretendió  establecer un carril exclusivo en el área de Valle Oriente y fracasó, nadie respeta a los ciclistas que cada vez son menos; hace dos administraciones estatales se construyó una ciclovía a lo largo (al interior) del Río Santa Catarina, con un recorrido de oriente a poniente bastante extenso aunque un tanto inseguro, sin embargo, era una opción aislada ya que no había conexiones seguras para transitar hacia otros puntos de la ciudad.

El proyecto de los segundos pisos desconoce los principios que orientan la movilidad sustentable, el primero de ellos es: establecer una planificación y diseño urbanístico favorable a la movilidad sostenible, el cual es obvio que no lo consideran y; además, va en contra de otro principio: cambio en la prioridad de las inversiones del transporte interurbano; este principio sugiere la creación de trenes rápidos lo cual se ve muy complicado para el caso de la Carretera Nacional, pero también propone, además de desalentar las vías rápidas para automóviles, el crear en su lugar carriles exclusivos para  autobuses de tránsito rápido BRT (Bus Rapid Transit) de acceso a las ciudades.

En el condado de Arlington, Virginia, además de los carriles  propios de los autobuses de tránsito rápido, existen calles exclusivas para uso de ciclistas que recorren la localidad de norte a sur y de oriente a poniente. En Monterrey no poseemos esta opción y realmente sería una acción de planeación para utilizar las rutas ya existentes, reordenarlas y mejorar así la vialidad urbana.  Los autobuses de tránsito rápido deberán estar coordinados con estas vías para que los ciclistas puedan viajar con su bicicleta en la misma unidad urbana. Todo ello en  una coordinación entre los diversos municipios del área metropolitana y de las opciones que ya posee la administración estatal (metro y ecovía).

Los planes de movilidad urbana deberán considerar el principio de realizar una  Proyección vial a futuro, donde se considere el aumento de la población y sus necesidades; este aspecto ha sido un elemento clave para la propuesta por parte del alcalde de Monterrey, para justificar los segundos pisos como la mejor propuesta considerando que  la población en el área de la Carretera Nacional crecerá de manera exponencial, sin embargo, se trata de una visión de movilidad urbana no sustentable.

Si la gente que tiene dinero para traer un vehículo de motor de gasolina no cambia su mentalidad hacia  otras opciones diferentes de movilidad  es porque no se le han ofertado; obviamente los vecinos del sector de acuerdo con sus necesidades actuales y por la desesperación que viven ante la saturación de la vialidad en la zona, considerarán no como la mejor opción a largo plazo, pero sí la única que ven factible en lo mediato (dos años para su construcción). 

En otras latitudes del primer mundo, la gente vive igualmente en los suburbios alejados del downtown,  no utilizan el automóvil para acudir a la ciudad, inclusive si requieren hacerlo para trabajar cotidianamente, prefieren dejar sus vehículos en casa, abordar un tren ligero y luego otros sistemas de transporte colectivo hasta llegar a su oficina. Este tipo de alternativas de movilidad no afecta su status social y disfrutan su viaje ida y vuelta sin mayores complicaciones.

En Monterrey no tenemos este escenario pero sí podemos aspirar a él, se requiere infraestructura y también un cambio de mentalidad; el gobierno en sus tres niveles, debe establecer las políticas y proponer los programas fundamentados en una visión sustentable de  movilidad urbana, con servicios de calidad, para ello debe convertir este tema en una prioridad gubernamental en términos presupuestales y de visión de estado  a largo plazo.



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