Opinion Editorial


Números alegres

Nelly Cepeda González


Autor: Nelly Cepeda González | Publicacion:20-05-2019
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Uno de los mayores aciertos de Morena durante la contienda del 2018 fue su ofrecimiento  de dar prioridad a los adultos mayores, a los  “ni trabajo, ni estudio”, vulgo ninis; discapacitados y a la mujer.

El fin de la corrupción, la seguridad y la garantía de educación para los adolescentes, coadyuvaron sin duda en el triunfo y arribo de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México.

En un país donde prácticamente la mitad de la población sigue sufriendo carencias, vaya que sonaba atractiva la oferta de grandes programas sociales como nunca antes.

Y aparentemente así ha sido… a medias.

Recientemente  inició en Nuevo León la entrega de apoyos económicos para los jóvenes que estudian la preparatoria, previo censo del segmento poblacional y de acuerdo con la autoridad federal, la “Beca Universal Benito Juárez”, no tiene límites de beneficiario por familia para educandos de entre 14 y 21 años registrados en escuelas públicas.

Son 800 pesos mensuales que se entregarán de manera bimestral,  pero resulta que estas becas, al menos en Nuevo León, fueron por sorteo, es decir, no todos los inscritos la recibieron.

A esto le llamaría yo, la alegría de los números.

Al gobierno federal y a su séquito de fans se le llena la boca diciendo lo bien que va la entrega, sosteniendo que estos jovencitos representan un problema menos para México ya que se evitará la deserción escolar.

Situación similar se da con los apoyos a los adultos mayores y a los discapacitados.

Recordando que gran parte de los cambios en el gobierno de López obrador se basan en la idea de que "no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre", la oferta social permite atacar la pobreza y la desigualdad.

Y antes de que me incineren en leña verde todos los amlovers, diré: no es que estén mal los apoyos, pero tampoco vendamos espejitos.

La mejor es decir las cosas como realmente son. Muchos de nuestros chavos se quedaron esperando esos recursos para poder comprar aquel libro, realizar esta o aquella tarea y si la entrega será escalonada, hay que decirlo.

En el caso de los jóvenes que cursan el último semestre de preparatoria, no recibirán su dinerito porque ya no forman parte de este programa y si es que existe otro tipo de apoyo para ellos, la comunicación no ha fluido de manera eficaz.

Comprar una crema “milagrosa” que ofrece rejuvenecernos 10 años o adquirir un paquete vacacional que ofrece todo incluido y que a la hora del disfrute te cobra por casi todo es lo que bajo los estándares de PROFECO, se llamaría “publicidad engañosa”.

Algo así pasa con los programas federales.

Pero con eso de que “yo tengo otros números”, una de las frases favoritas del presidente, pareciera que todo fluye y fluye bien.

Tan sencillo que es informar bien para evitar el mundo de los malos entendidos. Y si no se ha informado bien, buscar el modo de mejorar los canales de comunicación. No todo es redes sociales.

No se trata de echar un vistazo para atrás y decir que este presidente ha hecho lo que muchos otros no. De lo que se trata es que los esfuerzos por hacer algo mejor, de verdad lo sean.

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com

 



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