Opinion Columna


El Bronco y el circo de las cuatro pistas

Efrén Jiménez Rodríguez


Autor: Efrén Jiménez Rodríguez | Publicacion:12-02-2019
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La llegada a la gubernatura por parte de Jaime Ridriguez Calderón y su movimiento Independiente significó la derrota de una crónica anunciada para los partidos políticos, pero lo que comenzó como un proyecto de esperanza y un mejor porvenir para los nuevoleoneses con el paso de los meses y años se convirtió en una bonita anécdota para él y una pesadilla para la sociedad de nuestro Estado.


Han sido tantas las pifias de él como de su gabinete que las promesas de campaña quedaron solamente en los vídeos y sus redes sociales, porque unas no las ha cumplido y de las otras no se acuerda. Sufre de amnesia, famosa enfermedad, típica en muchos políticos.


Imaginemos que entramos a uno de esos espectaculares circos que tienen cuatro pistas en el escenario y en cada una de ellas se presentan diferentes actos.
Pues bien, el circo se llama Nuevo León y en la primera pista se presenta un malabarista; en la segunda, un domador de leones; en la tercera, unos payasos que te hacen llorar, pero de tristeza; y en la cuarta, una pista vacía, muy triste y sin vida.


La primer pista para nosotros se convirtió en la inseguridad que existe en Nuevo León y es tal que el malabarista terminó por asustarse y cayó al suelo. Muy malo en cuento.


El domador de leones se transformó en la contaminación que poco a poco intoxica a la población regia. Los leones, fallecieron por problemas pulmonares y el acto terminó por desapafecer.


En la tercer pista tenemos a los problemas del transporte público de pasajeros que aparte de ser muy caro es de los peores en cuanto a servicio. Unidades viejas y feas y conductores que no respetan a los usuarios. Este servicio al igual que los payasos de este circo terminan por hacer llorar en vez de divertir.


Y por último, en la cuarta pista, la que se encuentra sola y sin vida es la que correspon de a la obra pública del Estado: nula, porque no existe en términos generales, unas cuantas inauguraciones, pero que no corresponden al estilo vanguardista y de desarrollo de aquí.


Como podemos observar, este espectacular circo encaja perfectamente en esta analogía de lo que vivimos los nuevoleones y todas las penas que pasamos diariamente.


Y ese circo lleno de vida y alegría las transformó en penurias y tristezas con el paso del tiempo.


Así sucedió con El Bronco, su llegada ilusionó y alegró a sus votantes, pero ahora muchos no lo pueden ver ni en pintura.


Las broncas del Bronco son las que sofocan a Nuevo León.



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