Opinion Columna


En la búsqueda de la perfección... ¿errar es humano?

Cristóbal Elizondo


Autor: Cristóbal Elizondo | Publicacion:17-01-2019
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Desde tiempos remotos, hasta la actualidad, los errores han estado presentes y ligados al hombre, tanto así, que nos es muy natural la frase: “Errar es humano” que viene de la expresión en latín “Errare humanum est”. Los grandes inventos y descubrimientos de la historia, seguramente no se hubieran logrado sin una serie de errores, que permitieran el conocimiento para llegar al resultado final, de todo lo que hoy conocemos, y nos hacen la vida más práctica.

Hoy en día, en la búsqueda de la “perfección”, dentro de una sociedad altamente competitiva, cometer errores y fracasar no está permitido, es inadmisible, pues demerita y resta valor ante la opinión de los demás, principalmente de quienes se vuelven nuestros detractores.

Un error es una acción incorrecta o equivocada (también puede ser una idea, opinión o expresión). Visto como una acción, los errores se pueden presentar en cualquier faceta de nuestra vida, podemos equivocarnos y sufrir las consecuencias en todo, desde lo personal, profesional, emocional, religioso, social, etc.

Es muy común confundir el error con el fracaso. Sin embargo, no hay nada más lejos de la verdad, pues estos dos conceptos no son lo mismo. Un error es un hecho que no es correcto, del cual podemos llegar a aprender, mientras que el fracaso, es la interpretación o carga emocional causada por cometer errores y de los que generalmente no se ha aprendido.

Nos esforzamos mucho en no cometer errores, en tener una conducta intachable, tomar siempre las mejores decisiones que nos hagan más acertados. Sin embargo, por más esfuerzo que pongamos en ello, tarde o temprano cometemos errores de cualquier tipo, y en cualquier área de nuestra vida. Nuestra naturaleza humana es propensa a fallar, pero esto no debería ser causa para perder la tranquilidad, o ver disminuida nuestra autoestima, o nos haga vulnerables a una depresión o frustración.

Hay personas que no saben enfrentar los errores; por un lado, el asumirlos como un tropiezo pequeño o grande, del cual debemos aprender, levantarnos y evitar cometerlos; y por otro lado, hay quienes no asumen que todo error puede traer consecuencias que debemos afrontar y resolver en caso de presentarse o ser necesaria la atención de nuestra parte.

Cometer errores muchas veces es el punto de partida para la frustración. Muchas personas pierden su autoestima, o se reprochan de forma constante, o no son capaces de perdonar la falla, y con ello, se quedan anclados a un círculo vicioso que no los deja avanzar en su vida.

Es común que cuando cometemos algún error, intentamos ocultarlo por orgullo, dignidad o vergüenza, sin embargo, a veces esta reacción nos hace cometer errores en cadena, por aferrarnos a ocultarlos de forma innecesaria. Debemos aprender a enfrentar los errores de una manera positiva y aprender de ellos tanto como sea posible.

En ocasiones nos enganchamos con algún error que cometemos y sentimos que el mundo se nos viene encima, pero cuando pasa el tiempo, nos damos cuenta que a veces nos son tan graves como en ese momento los veíamos. En realidad, pocos errores en nuestra vida son los que tienen consecuencias que nos marcan, los demás, solo nos traen lecciones que debemos aprender. Debemos tener muy claro, que los errores no definen quiénes somos, pero el cómo los enfrentamos, sí.

Una decisión equivocada, inevitablemente traerá consecuencias las cuales debemos aceptar y enfrentar. Si hay que tomar acciones para remediarlas, debemos hacerlo de la forma más acertada posible, sin tratar de fingir que no ha pasado nada, o por intentar ocultar las consecuencias no cometer más errores, y peor aún, no ser responsables de nuestros actos y dejar las consecuencias sin solución.

Es común cargar con la culpa o el remordimiento de errores del pasado, lo que ya pasó, debe quedar atrás, pues no es posible avanzar en nuestra vida cargando con un lastre que frena nuestro desarrollo y crecimiento personal. Lo que se puede solucionar, se debe hacer, lo que no, debemos aprender a perdonarnos y superarlo. Lo importante es lo que viene adelante, y lo de atrás, sólo debe servirnos para base de aprendizaje.

Hay quienes por miedo a cometer errores, se la pasan toda su vida cometiendo el más grave error, y es no hacer nada. Los errores nos ayudan a crecer y mejorar como personas, asumir el riesgo de equivocarse vale la pena.

Cuando cometemos errores que dañan a otras personas debemos aprender a manejarlos empezando por ofrecer una disculpa, hay quienes no lo hacen por vergüenza, por orgullo o porque no miden el impacto de sus acciones, pero el enfrentarlo de esta forma, hace que se gane la confianza, o al menos el intentarlo deja nuestra conciencia tranquila.

A nadie nos gusta equivocarnos, nos genera sentimientos negativos y un alto grado de frustración, es importante hacer las cosas bien y ser acertados en nuestra vida, pero equivocarse y cometer errores nos hace crecer, solo debemos analizar de forma detallada qué nos llevó a cometer tal error y cómo podemos evitar el volver a caer en un hecho similar.

Los errores pueden ser tan malos como decidamos que lo sean, o tan positivos según nuestra capacidad de aprender de ellos. Es momento de dejar de pretender no cometer errores e incluso hasta fracasar, porque así lo demanda la sociedad, porque es lo que los demás esperan de nosotros. Dejar de preocuparnos por el qué dirán, es uno de los mayores aciertos que podemos tener en la búsqueda de la perfección.

Twitter: @cristobelizondo
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