Opinion Columna


Incongruencia a la mexicana… ¿Ser o no ser?

Cristóbal Elizondo


Autor: Cristóbal Elizondo | Publicacion:15-11-2018
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Actualmente en nuestro país, el concepto de migración ha tomado un auge muy importante, pero sobretodo, con un matiz diferente a como estábamos acostumbrados a verlo hasta hace algunos años. A nivel mundial el tema de migración se ha dado por factores bélicos, terrorismo, guerras civiles, por factores políticos, persecuciones religiosas, hambruna, o por motivos de colonización.

El fenómeno de migración ha estado presente a lo largo de nuestra existencia. Si nos vamos a los libros de historia, podemos ver cómo se fueron dando las primeras migraciones en la prehistoria, hasta los tiempos modernos, recordemos que nuestra naturaleza, era nómada antes de establecernos en civilizaciones que dieron origen a pueblos y naciones enteras. Desde el punto de vista religioso, los judíos son un claro ejemplo, en su éxodo de Egipto, en busca de la tierra prometida.

Sin ir muy lejos en la historia, nuestro país tuvo un origen de migrantes, que se movieron del sur de Estados Unidos, y del norte hacia el sur de México, para finalmente establecerse en el centro del país, se dice que los migrantes aztecas provenientes de Aztlán, viajaron en busca de la señal que el dios Huitzilopoztli les había dado, -algo así como la tierra prometida de los mexicas-  esta señal era un águila parada sobre un nopal devorando una serpiente, al encontrarla debían asentarse y fundar el gran imperio de Tenochtitlán.

Desde mediados del siglo pasado, hasta hace un par de décadas el flujo de migrantes mexicanos hacia el país vecino del norte, estuvo en constante crecimiento, en la actualidad ha disminuido, pero se sigue dando. La búsqueda de mejores oportunidades económicas, políticas o sociales, han sido las causas principales, que ha motivado el cambio de residencia de millones de mexicanos, según informes del Consejo Nacional de Población CONAPO, México ocupa el segundo lugar con más población de migrantes en el mundo, la mayoría de ellos residen en Estados Unidos.

Los mexicanos en el país del norte han sido víctimas de discriminación, por su aspecto, el color de piel, idioma, cultura, entre otros motivos. Con el actual presidente se inició una campaña de xenofobia que se ha recrudecido, volviendo más hostil a la sociedad de aquel país. Los grupos radicales no son nada nuevos, hace algunas décadas era común encontrar letreros en ciertos lugares con la leyenda: "Prohibida la entrada a mexicanos, indígenas y perros".

La "mexicanofobia", ha sido expuesta y denunciada tiempo atrás en diferentes películas y documentales -incluso producidos en Estados Unidos- sin embargo, con la llegada del nuevo presidente y la amenaza de un muro fronterizo, el tema se ha vuelto más polémico y ha desatado críticas y preocupación a nivel internacional. Como mexicanos, nos hemos convertido en el blanco de xenofibia y la hemos vivido de alguna manera directa o indirectamente, nos hemos sentido agredidos incluso sin ser migrantes, solo por el hecho de recibir críticas y ataques a nuestros connacionales.

En México hasta hace muy poco tiempo estábamos familiarizados con el término de migración a gran escala, siendo nosotros el país de origen, desde hace algunos años a la fecha, se han invertido los papeles, para convertirnos en un país de tránsito o destino, recibiendo migrantes fijos o temporales de distintos países del centro y sur de América.

Actualmente, los motivos que originan el fenómeno de migración, son diversos, desde causas políticas, socioeconómicas, religiosas, desastres naturales, etc.; Quienes emprenden este camino buscan mejores oportunidades para su familia, mejores servicios y calidad de vida, que en sus lugares de origen no tienen y ven difícil de alcanzar, se aventuran, incluso corriendo graves riesgos con el fin de alcanzar un futuro mejor.

México se enfrenta actualmente ante una situación compleja, con la llegada y tránsito de miles de migrantes centroamericanos, organizados en caravanas, la mayoría provienen de Honduras, su destino es la búsqueda de oportunidades en Estados Unidos, no les ha importado atravesar miles de kilómetros caminando, enfrentando las inclemencias climáticas, pasando hambre y en muchos de los casos arriesgando su vida e integridad huyendo de la pobreza extrema y la violencia que se vive en su lugar de origen.

Su situación es demasiado vulnerable por lo complejo del trayecto, familias enteras, hombres, mujeres, niños y  hasta recién nacidos, miles de seres humanos en una travesía, sin alimento, agua, atención médica, ni servicios básicos sanitarios y de higiene.

La solidaridad de los mexicanos se ha visto presente, brindándoles ayuda a su paso o en albergues, incluso algunos migrantes -los más afortunados- han tenido la suerte de conseguir transporte. Lamentablemente siempre hay una cara antagonista, así como los valores de solidaridad y humanidad se han dejado sentir, también conductas xenofóbicas expresadas en redes sociales, reproducir aquí las expresiones de odio y violencia verbal, publicadas y viralizadas, es darle un espacio a actitudes que no merecen la pena, pero están despertando una alerta de doble moral, pues están evidenciando valores como el egoísmo y la falta compasión.

El problema de la inmigración en México no se resolverá fácil, ya que la razón que ha causado el movimiento de estas personas, está muy lejos de resolverse, como la violencia, la pobreza y falta de oportunidades en las que los que se quedan, intentan sobrevivir. El tema es complicado definitivamente, porque si  Estados Unidos no los recibe, seguramente muchos de ellos no querrán regresar a sus países, si bien no estamos en condiciones de recibir indiscriminadamente a todo el que venga, no debemos optar por la vía del odio y la violencia.

Recordemos lo que como mexicanos hemos vivido con nuestros connacionales en Estados Unidos, la solución no está clara cuál puede ser en este momento, pero no creo que sea correcto seguir por el camino del odio y discriminación.

La caravana de migrantes, no nos convirtió en xenófobos o racistas, pero dejó al descubierto una incongruencia muy a la mexicana, por un lado exigimos respeto y compasión de Estados Unidos y por otro nos comportamos igual o peor que los ciudadanos radicales de ese país. Un mexicano de valor y valores ¿Ser o no ser?... ¡Tú decides!

 



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