Opinion Columna


Señales… ¡El lenguaje de la vida!

Cristóbal Elizondo


Autor: Cristóbal Elizondo | Publicacion:01-11-2018
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¡Hoy me levanté con el pie izquierdo!, ¡Todo me sale mal!, ¡Estoy muy salado!, ¡No tengo suerte!, ¡Parece que la vida tiene un complot contra mí!, ¿Cuántas veces nos hemos hecho estas afirmaciones? o nos cuestionamos: ¿Por qué las cosas no salen como quisiéramos, incluso cuando nos dedicamos a lograrlas?.

En ocasiones, por más esfuerzo y empeño que pongamos, simplemente las cosas no resultan. No alcanzamos a entender, que a veces, es necesario que sea así, porque seguramente la vida nos está enviando señales, las cuales no tienen porque ser malas, aunque de momento sintamos que algo está en nuestra contra, quizá el mensaje que está tratando de decirnos es la necesidad de hacer un cambio o replantearnos algunas cosas.

En todo, sin excepción, el uso de símbolos está presente, como en la publicidad, en medicina, el transporte, la religión, el entretenimiento, todo está lleno de señales, que nos ayudan a identificar y comunicar ideas. Éstas son necesarias para guiarnos, nos permiten transitar, desplazarnos, orientarnos correctamente y en orden, para llegar a un punto determinado o encontrar algún servicio básico. Así, la vida misma, hace uso de señales para orientarnos, nos pone enfrente mensajes que nos pueden ser de gran utilidad si estamos dispuestos a entenderlos y seguirlos.

Las señales son una guía, funcionan como advertencia ante el peligro o vulnerabilidad, pero también para orientarnos ante una decisión que pueda impactar nuestra vida para bien o para mal. Nos ayudan desde lo simple, hasta lo más complejo. Constantemente, la vida nos está enviando todo tipo de mensajes: para poner más atención en nuestra salud, para advertirnos de una persona que no es buena en nuestra vida, o de algún plan el cual no deberíamos ejecutar para evitar consecuencias negativas.

Conscientemente, a veces pedimos que nos llegue una señal, para poder tomar una decisión, pero, ¿Cómo saber que esa es la señal que esperamos?, nos repetimos esta pregunta ante la duda, y dejamos pasar las señales sin tomar el mensaje. Una señal no necesariamente llega después de haberla pedido. A veces llega en momentos inesperados, de formas que ni imaginamos.

Encontrarte a una persona, una canción, una frase, un aroma, algún sueño, escuchar una conversación de forma inesperada, esa voz interior que te hace pensar dos veces algo, encontrar un mensaje en un libro, alguna secuencia de números, todo esto, son ejemplos de la forma en que pueden manifestarse los mensajes y respuestas de la vida, incluso la misma naturaleza nos lanza avisos y señales.

Nuestros sentidos actúan como receptores, listos a decodificar los mensajes, los cuales nos pueden llegar a través de formas visuales o auditivas, principalmente; pero también por medio del olfato, el tacto o el gusto; y así como los sentidos son receptores, las emociones también actúan como tal.

Hay señales muy obvias que no requieren mayor razonamiento, simplemente llegan y entendemos el aviso de forma inmediata, es como ver el fuego y saber que si intento tocarlo, seguro me voy a quemar. Sin embargo, hay señales que llegan, están ahí y si no alcanzamos a percibirlas o entenderlas, seguramente no cumplirán su objetivo.

Hay muchos libros de superación y desarrollo personal que ayudan en este tema, para aprender cómo detectar las señales. Sin embargo, la mejor forma es simplemente estar alerta, hacerle caso a aquello que llamamos corazonadas y sentido común. Todos los seres humanos estamos dotados de una inteligencia que nos permite escuchar las señales, el lenguaje que la vida usa para llamar nuestra atención, cuándo debemos cambiar, corregir algo, quizá nos estamos desviando del camino, o simplemente para tomar mejores decisiones.

Cada ser humano es único e irrepetible. Habrá situaciones similares que en base a la experiencia de otra persona podamos aprender, pero no necesariamente es así, pues lo que le funciona a alguien, no tiene por que funcionarme a mi o a otra persona por igual. Lo importante en este caso es estar receptivos, ser muy críticos, analíticos, ante los momentos y situaciones que estamos viviendo. Debemos aprender a interpretar nuestras propias señales, las cuales se van a presentar de formas muy diversas. Lo importante es reconocerlas y estar atentos al mensaje.

La vida nos está enviando señales todo el tiempo, con un sin fin de mensajes, aunque a veces nos cuesta entenderlas. Estas señales pueden manifestarse de forma interna o externa. Es importante aprender a reconocerlas, porque hacerlo o no, puede influir positiva o negativamente en nuestro camino. Es importante cuestionar y analizar situaciones que podamos tener sospecha de que son señales. Al preguntarnos si esa es una señal, y tiene algún mensaje, estaremos dando la oportunidad de escuchar a la vida.

Cuando tomamos la decisión de descifrar las señales para tener una guía, basada en nuestras corazonadas, en nuestra intuición, en ese momento el miedo a equivocarnos desaparece, pues desarrollamos la confianza suficiente para tomar nuestras decisiones en base a señales, que llegan y están allí por algo, son parte de nuestra voz interior, pero a veces nos llegan a través de personas, las cuales sin saberlo se convierten en el portador del mensaje.

Hay quienes experimentan miedo ante lo evidente de las señales, que a veces llegan como respuestas inmediatas a esos desafíos que le lanzamos a la vida; otros, víctimas de la necedad, se niegan a creer lo que están viendo o sintiendo, atribuyéndolo a coincidencias aisladas.

Reconocer, que la vida nos pone enfrente señales, ser capaces de identificarlas y aceptarlas, nos permite entender que nuestra mala suerte no existe. Cuando las cosas no salen como deseamos, quizá la señal está clara y debemos hacer un replanteamiento de la dirección en la que vamos. En ocasiones, la vida nos va llevando por circunstancias en las que los cambios se tienen que dar de forma inevitable ante alguna situación que estamos viviendo en ese momento, y la manera de saberlo, es por medio de señales.

Equivocarnos es necesario para aprender, así que no está del todo mal; sin embargo, el mayor error es no entender el lenguaje de la vida y que las señales llegan justo para evitar que nos equivoquemos. A veces, o casi siempre, muchas de las respuestas nos llegan a través de señales, por lo cual, debemos estar atentos y saber escuchar el lenguaje de la vida, pero sobretodo... ¡Tomar acción!.

Twitter: @cristobelizondo
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