Opinion Columna


Celos digitales... ¡A un clic!!

Cristóbal Elizondo


Autor: Cristóbal Elizondo | Publicacion:25-10-2018
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Es innegable que nuestra forma de convivir y comunicarnos ha cambiado radicalmente. Con la aparición de las redes sociales, nuestra interacción social aumentó de forma exponencial. Ahora estamos más conectados y comunicados. Esto ha traído grandes ventajas sociales, al recuperar viejas amistades que habían quedado en el olvido, de un pasado enterrado en el tiempo, o por las distancias geográficas.

Estas herramientas de comunicación digital han sido muy útiles en la vida de todos nosotros directa, o indirectamente, ya sea en lo personal o profesional. La larga lista de ventajas y beneficios han traído muchas cosas positivas, pero también, han aparecido nuevos retos y problemas, que hacen más vulnerables las relaciones de pareja.

Las redes sociales han sido un gran acierto tecnológico que hacen nuestra comunicación e interacción más fácil, sin embargo, se pueden volver un enemigo de las relaciones amorosas si uno o los dos no saben hacer un uso correcto de ellas, pues no importa el nombre de la red social o la aplicación que se use, cuando se tiene una relación con una persona celosa, estos van a estar presentes.

¿Con quién habla?, ¿Por qué lleva tanto rato chateando?, ¿De qué se ríe?, ¿Por qué le dio like a su foto?, ¿Quién es él o ella?... ¿Quién, en algún momento, no se ha hecho este tipo de preguntas respecto a su pareja?. Hoy en día, las redes sociales ponen sobre la mesa un nuevo paradigma que ha desencadenado rupturas amorosas en todo el mundo, en todos los niveles y estratos sociales: “los celos digitales”.

El acceso a la información publicada en los perfiles sociales está prácticamente disponible para cualquier persona, ya sean fotografías, contactos, gustos, o las publicaciones de actividades diarias; esto ha generado una curiosidad o necesidad descontrolada por parte de aquellos a quienes les gusta estar al tanto de los últimas publicaciones de su pareja y se la pasan revisando de forma constante con quién interactúa, en qué fotos aparece o si tiene contactos nuevos; sin embargo, esta curiosidad, generalmente desencadena en episodios de celos y confusiones innecesarias por interpretaciones erróneas.

En otros tiempos, las demostraciones públicas de amor se limitaban a salir tomados de la mano; se daba a conocer cuando ya la confianza y seguridad en la relación había trascendido. Hoy, en tiempos de redes sociales, es “vital” para una relación publicarlo y cambiar el estatus de la situación sentimental; debe hacerse notar y que sea de dominio público; de lo contrario, esto puede crear “un conflicto de pareja”. Los celos en la vida real generan un sentimiento de malestar ante las sospechas de que la pareja pudiera estar siendo infiel. Pero en redes sociales muchas de las veces los celos son infundados. Si la persona es celosa en el día a día, con las plataformas sociales se da vuelo recabando evidencia de la infidelidad creada en su mente, con información sacada de contexto; un simple like a un comentario o una foto, bastan para despertar sus sentimientos más oscuros, para armar un conflicto público y privado, a un clic de distancia.

El experimentar celos puede llegar a ser una demostración de interés y reflejo de un sentimiento de pertenencia; pueden resultar inofensivos cuando aparecen en un grado ligero, pues es natural sentir esto. Pero cuando esa sensación se desborda y lleva a una persona a querer controlar la conducta de su pareja en las redes sociales; o provocar peleas por un simple like, hasta pasar un mal rato y hacer al otro pasarla mal sin razón alguna; entonces, los celos digitales se vuelven nocivos; pues demuestran que una persona carece de autoestima y confianza en sí misma; y en el fondo, no hacen otra cosa que trasladar conductas nocivas a plataformas, que su único fin, es acercarnos y mantenernos comunicados.

Los celosos digitales pasan mucho tiempo en las redes sociales y no pueden controlar la necesidad de ver qué está haciendo su pareja. Hay quienes pregonan con orgullo sus conductas nocivas; otros, de forma discreta, viven sus frustraciones y temores a ser engañados. Pero sin duda alguna, por celar a sus parejas, muchas personas son capaces de perder largas horas por estar pendiente de cada cambio en el perfil, o aprovechar cualquier oportunidad para leer conversaciones privadas o correos electrónicos, en busca de la evidencia que necesitan para confirmar sus sospechas.

Un like puede ser motivo de discusiones, porque hay personas que no pueden soportar esta acción y la encuentran como toda una demostración de deseo, ya sea que le reclamen a la pareja, o a quien puso el like. Otros se van más lejos y buscan programas espías que recolectan la evidencia de uso, navegación y conversaciones en el teléfono móvil o en la computadora de la pareja.

Hay personas que no logran superar la ruptura de una relación y hacen hasta lo imposible por hacerse presentes en las redes del ex, con el fin de hacer que la nueva pareja -si la hay- explote de celos; o quienes sin haber tenido una relación, se hacen presentes en forma de acoso, para demostrarles a todos que nadie puede acercarse a esa persona.

Nunca falta quien, a la menor evidencia, hace pública la infidelidad para que no quede un solo contacto presente, pasado y futuro sin enterarse del agravio; o quienes impulsados por el enojo etiquetan a todos por igual, envían correos, inbox o mensajes con amenazas a quien creen que es su rival; exponiéndose así por propia voluntad, degradando su imagen al hacerse la víctima y autocompadeciéndose, a un clic de distancia.

No se debe dar por hecho lo que surge de la imaginación sin tener la certeza. El volverse dependiente de las redes sociales provoca una distorsión de la comunicación en la vida real. Hay personas que hacen un drama si no reciben la respuesta en el tiempo en que ellos esperan. Demandar excesiva atención de la pareja en redes sociales puede generar que la otra persona termine hartándose de la situación.

Es cierto que la infidelidad se vuelve más fácil de practicar por medio de las redes sociales, sin embargo, se debe tener claro que un simple like, puede ser justo eso, algo muy simple y no lleva ninguna intención oculta. Es importante saber controlar las emociones, no hacerlas públicas, la confianza es la mejor opción, ante el caso de la sospecha, es mejor el diálogo cara a cara y no… ¡Clic a Clic!.

Twitter: @cristobelizondo

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