Opinion Columna


¿Caer o no caer en la tentación?

Cristóbal Elizondo


Autor: Cristóbal Elizondo | Publicacion:11-10-2018
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Los seres humanos hemos sido capaces de lograr grandes cosas, la historia está llena de ejemplos, pero sin ir más allá en el tiempo, basta dar un simple vistazo a nuestro alrededor para ver lo lejos que podemos llegar. Sin embargo, a pesar de nuestra capacidad, aún hay cosas que nos cuesta trabajo lograrlas y más, tratándose de metas o propósitos personales.

Pagar deudas o endeudarse menos, empezar la dieta, ahorrar, dejar de fumar o beber, hacer ejercicio, viajar, convivir más con la familia, controlar el estrés, encabezan la lista de propósitos que cada año aparecen y se desvanecen, quedando solo en buenas intenciones, las cuales en muchas ocasiones quedan en el olvido, sin haberse hecho el intento por realizarlas.

Durante todo el año, pero particularmente se nota más cada fin de año, nos enfrentamos con la misma historia, una lista de buenos propósitos junto a una serie de excusas inventadas que finalmente terminamos por creernos, esta fórmula se convierte en nuestro mayor y más recurrente logro: “La Frustración”.

Es lamentable que no hacemos un esfuerzo por cumplir nuestros propósitos y metas personales, pero si llegamos al punto de burlarnos por no intentarlo o de fracasar en el intento para lograrlo, caemos muy fácilmente en el cinismo. Una vez que tomamos con humor ese fracaso, lo convertimos en algo simpático que está lejos de hacernos sentir mal. Esta es una de las trampas en la que caemos los latinos, pues una vez que vemos nuestros fracasos de esta forma, perdemos la seriedad con la que debemos enfrentar ese propósito.

Dar el primer paso no es suficiente, ya que muchos de nuestros propósitos y metas se quedan en el intento, simplemente porque nos hace falta algo muy importante para lograrlos, lo cual, es esa capacidad de persistir y seguir en el camino trazado para alcanzar nuestros objetivos, aún a pesar y por encima de los obstáculos y trampas que se nos presentan, esto es lo que conocemos como fuerza de voluntad.

Cuando nos proponemos una meta, en el proceso por alcanzarla aparecen las tentaciones, nos llegan como pequeños satisfactores, apenas caemos en uno y ya está listo el siguiente para hacerse presente, cada una de estas trampas, no hacen sino desviarnos de la ruta trazada y alejarnos de nuestra meta cualquiera que sea, la fuerza de voluntad es lo que nos hará estar conscientes de que estos pequeños momentos, son solo eso, pequeños y temporales, la verdadera recompensa está al final, debemos tener la fuerza para rechazarlos y la voluntad para llegar hasta la meta.

Las actividades diarias pueden ser un factor que nos desvíen la atención de nuestras metas, no necesariamente son una tentación, pero sí un distractor. Debemos enfocarnos y buscar la manera de empatar nuestra agenda a las acciones que nos ayuden a lograr nuestro propósito, para evitar quedarnos en el camino.

Una de las razones por las cuales no logramos nuestros propósitos, es que en realidad no trabajamos en transformar un deseo en un objetivo claro, los deseos solo son pensamientos que se quedan en el aire, los objetivos son metas a corto o largo plazo que incluyen un plan de acción y evaluación constante, cuando hacemos este cambio es más sencillo enfocarnos en lo que queremos.

El autocontrol no sólo es resistir la tentación de aquello que nos gusta o queremos y que es un distractor de nuestra meta final, tener el control es evitar situaciones de riesgo donde las tentaciones se harán presentes.

Todo plan de acción para alcanzar nuestros propósitos lleva consigo de forma obligatoria una dosis de motivación, es decir debemos definir claramente el motivo por el cual queremos lograr algo, sí está claro y es realmente fuerte, esto será lo que nos haga tener esa fuerza de voluntad activada todo el tiempo y no desviarnos del camino.

Hay que tener en cuenta que, somos humanos, tenemos tendencia a fallar, es importante y necesario tener claro que, cometer errores puede servirnos para dos cosas: podrían desmotivarnos y hacer que renunciemos a nuestros propósitos; o podrían ayudarnos a tomar con mayor impulso el deseo de alcanzarlos; depende de nosotros la decisión de afrontarlos de una forma o de otra; los errores no necesariamente son malos si aprendemos de ellos, pero tampoco se vale cometerlos conscientemente, porque entonces se convierten en un desafío y lo último que nos traerán es un aprendizaje.

Una grave equivocación que cometemos es ver la fuerza de voluntad como un mecanismo de disciplina, castigo o autolimitación, cuando en realidad es un ejercicio de crecimiento personal, algunos piensan que no son capaces de lograr sus propósitos porque carecen de fuerza de voluntad, algo que es totalmente falso.

La fuerza de voluntad es algo con lo que nacemos, es como un músculo que debemos trabajar, si queremos tener un cuerpo tonificado y con volumen debemos ejercitarlo constantemente para que se mantenga en forma, justamente así es la fuerza de voluntad, todos tenemos esta capacidad, pero debemos desarrollarla, por sí sola podría no ser suficiente para ayudarnos a lograr nuestras metas, pero si hacemos un trabajo constante y diario en nosotros mismos, podemos lograr fortalecer firmemente nuestra voluntad para lograr nuestros objetivos.

Todo esfuerzo obtiene recompensa al final, pero esperar tenerla sin esfuerzo es una equivocación, la realidad es que se requiere constancia, tiempo, esfuerzo, dedicación y disciplina para conseguir una meta, esperar resultados inmediatos es poco realista al igual que querer realizar una docena de metas al mismo tiempo, debemos planear, establecer tiempos para llevar un proyecto con resultados parciales que sean tangibles y escalables, que al final sumen y se obtenga el resultado esperado.

Siempre es necesario dar el primer paso, para recorrer el camino que nos va a llevar a conseguir lo que nos proponemos, pero es importante no perder el rumbo del objetivo final y no rendirnos ante los obstáculos y mucho menos esperar que los resultados sean inmediatos, ya depende de ti… ¿Caer o no caer en la tentación?

Twitter: @cristobelizondo
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