Opinion Editorial


El colibrí y la primavera


Autor: Nelly Cepeda González | Publicacion:20-03-2017
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No hay fecha que no se llegue y hoy se da el equinoccio de primavera en el hemisferio norte del continente. El fenómeno se dará en México alrededor de las 16:30 horas.

La primavera, la primera de las estaciones del año con la cual le decimos adiós al frío, es sinónimo de inicios, de renacimiento, cosas lindas. Todo florece y reverdece.

Para unos cuantos, es temporada de alergias, pero son los menos.

En apuntes anteriores me he referido a un pequeño visitante verde que hizo de mi casa, la suya: el bebé colibrí.

Este bebé colibrí ya emigró a nuevos cielos, pero me gusta pensar que algo de su esencia ha quedado en mi casa. Y es que por tercer año consecutivo, esta primavera, una mamá colibrí ha hecho nido en un punto de la terraza, así que seguramente tendremos de nuevo más pequeñines trinando y regalándonos de su magia.

Pero como ya van siendo moradores recurrentes, lo menos que podía hacer era investigar un poco sobre estas pequeñitas aves.

Resulta que los colibríes sólo se reproducen en el continente americano. Hay 330 especies y a pesar de su aparente fragilidad, pueden sobrevivir en temperaturas frías, cuando entran en una especie de mini hibernación. México alberga hasta 57 especies de estos pequeñitos seres.

Nuestra nueva familia inquilina pertenece a la especie cynanthus latirostris, cuyo nombre común es colibrí “pico ancho”, que vive en la zona suroeste de Estados Unidos y se extiende al noreste de México, en los estados de Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas, pero también tiene presencia en Oaxaca y Veracruz. Se trata de una especie semi endémica.

¿Por qué es importante el colibrí desde el punto de vista ecológico? Porque hace trabajo de polinización, pero a nivel cultural también guarda un importante papel ya que desde las civilizaciones precolombinas se les asocia con la fertilidad y la reproducción.

Hay lecturas que aseguran que el colibrí fue el ave mitológica que condujo a los mexicas hasta Aztlán. El plumaje de esta ave resalta en el atuendo de Huitzilopochtli, el dios de la guerra.

En la cultura maya se le considera el encargado de comunicar los deseos de los dioses a los hombres.

¿Crees en las hadas? Me dijo Carlos, un joven amigo veterinario.

Se dice que donde hay colibríes, hay hadas y hacen tu espacio, tu hogar, más cálido, lo llenan de paz y armonía, me dijo.

Hoy en día se le sigue asociando con la suerte, el amor, la salud, la alegría y la magia.

Caray, tantas cosas por aprender y agradecer de estos pequeñitos.

Mi familia colibrí es verde jade, con pico largo , recto y rojo, con la punta negra, al igual que su cola. La hembra se distingue por poseer una línea blanca atrás del ojo.



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