Monitor Consolas y Videojuegos


El abismo de los videojuegos


Publicacion:10-07-2018

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Sin notarlo, las horas diarias que los adolescentes dedican a los videojuegos afectan al sistema nervioso.

Adolescentes despeinados y con los ojos rojos por tanto tiempo ante el brillo de las pantallas, el cerebro agotado de reaccionar ante un estímulo visual o sonoro, la cara pálida y el mal genio perenne. Aunque el ambiente no es muy descriptivo de la realidad cubana, constituye un hecho que sin lugar a dudas gana espacio entre nosotros. Sin notarlo, las horas diarias que los adolescentes dedican a los videojuegos afectan al sistema nervioso y terminan por provocar serios daños en el comportamiento humano, según plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual califica la adicción a los videojuegos como un trastorno de la salud mental.

La mayoría de los jugadores o gamers, como se les conoce popularmente, en otros países dedican gran parte de su tiempo a juegos online, donde crean comunidades, familias y hasta se otorgan otros nombres y alias. Este modo de interactuar produce una significativa pérdida de contacto con la realidad y podría desencadenar la presencia de síntomas de agresividad y en casos extremos desarrollar ludopatía, sobre todo en los niños más pequeños que se encuentran en edad de aprendizaje y desarrollo cognitivo.

Según una publicación de RPP Noticias, otros de los padecimientos que se perciben en los ciberadictos son  estados de fatiga, incomodidad y falla en su devenir cotidiano, tensión constante que los puede llevar a cuadros depresivos y de ansiedad, tal como señalan especialistas en la salud mental.

Si bien nuestro país no figura dentro del peor de los escenarios, la penetración cultural evidente deja un rastro muy bien conocido: los niños cada vez prefieren las llamadas tabletas o los teléfonos móviles por encima de los juguetes y pasatiempos tradicionales. En los ómnibus, el tren, de camino a la escuela o al trabajo (en el caso de los adultos) se observa un montón de seres ensimismados en los puzzles, los objetos perdidos o en los tiros que se escuchan desde el asiento de al lado y llegan pantallas mediantes.

Y también para Cuba los videojuegos se han convertido en un negocio, al aumentar la frecuencia con que los adolescentes y jóvenes acuden a casas donde se alquilan consolas de juegos (Xbox 360, Xbox Live, Playstation y la legendaria Nintendo) y se les cobra por horas el uso de estos artefactos. Sin tener en cuenta el precio estipulado y el momento de consumo, de preferencia nocturno, que malgastan en tal adicción, también molestan a los vecinos con los gritos desesperados de la derrota, la pérdida de dinero, todo en terreno virtual.

Mas no todo está perdido. A pesar de los efectos negativos de los videojuegos, ya demostrado, recientes investigaciones de prestigiosas universidades internacionales indican que dedicar un tiempo moderado a los juegos virtuales ayuda a la coordinación motora, a la adquisición de mayor rapidez mental y de procesamiento de la información, mejor memoria de trabajo y atención. Incluso, existen centros educacionales que pretenden la inclusión de algunos juegos virtuales: puzzles, de razonamiento y memoria, entre otros tipos que potencien cierto desarrollo de habilidades como la percepción de la lógica.

No son los videojuegos enemigos acérrimos de la sociedad ni de las buenas prácticas sociales, pero como todo en exceso resulta dañino, mejor tener control sobre nosotros mismos en la vida real.



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