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Partido xenófobo alemán AfD busca capitalizar crisis


Publicacion:02-07-2018

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La crisis se desató por el duro curso antimigratorio defendido por Seehofer, que desafía las posturas de Merkel.

Berlín.- El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) intenta capitalizar la crisis entre la Unión Democristiana (CDU) de la canciller federal alemana Angela Merkel y su socio bávaro, la Unión Socialcristiana (CSU), con vistas a ganar votos en las próximas elecciones regionales de octubre en Baviera.

Durante el congreso celebrado este sábado y domingo en la localidad bávara de Augsburgo, en el sur del país, se lanzaron contra Merkel y alentaron a la CSU a retirar su apoyo en el gobierno de la canciller federal. En caso contrario señaló que criticarán duramente en campaña electoral a ese partido.

La CDU de Merkel y la CSU de su ministro del Interior, Horst Seehofer, se encuentran inmersos en una crisis motivada por la política migratoria y de asilo, que podría incluso hacer caer el gobierno de coalición alemán. En estos momentos las cúpulas de los dos partidos están reunidas para tomar una decisión.

La crisis se desató por el duro curso antimigratorio defendido por Seehofer, que desafía las posturas de Merkel. Las posturas contrarias a la migración son además el principal capital político de los ultraderechistas de la AfD, un partido que nació del euroescepticismo con posturas xenófobas y situándose como la tercera fuerza electoral del país.

En las elecciones bávaras podrían sin embargo superar al Partido Socialdemócrata (SPD), según apuntan las encuestas, y situarse como segunda fuerza electoral tras la CSU. Un reciente sondeo del instituto Insa publicado por el diario sensacionalista Bild atribuye en torno al 14 por ciento de la intención de voto.

En el congreso de dos días, la AfD abogó por un aislamiento de Europa frente a la migración y consideró insuficientes las medidas adoptadas en la cumbre de la Unión Europea (UE) el jueves y viernes, que pasan por una mayor protección de las fronteras exteriores y la creación de centros de migrantes rescatados del mar donde puedan vivir mientras se gestionan sus solicitudes de asilo.

Las medidas, en las que Merkel jugó un papel esencial en su intento de contentar a la CSU bávara, contemplan también acuerdos bilaterales con España y Grecia para devolver a los migrantes que lleguen a Alemania pero que antes se hayan registrado en esos dos países y compromisos similares con otras 14 naciones, aunque algunas los desmintieron horas después.

El líder de la AfD, Alexander Gauland, exigió a Seehofer que fuerce la salida de Merkel del gobierno, que no lleva ni 100 días en el cargo. La coalición de gobierno actual que se forjó tras arduas negociaciones. “Merkel caerá, no importa el tiempo que reme con los brazos”, dijo.

Ante unos 500 delegados concentrados en el congreso, Gauland comparó la situación actual con la caída de la extinta República Democrática Alemana en 1989.

En su deriva aislacionista para convertir Europa en una fortaleza, el segundo presidente de la formación, Jörg Meuthen, considera que Alemania cuenta con la colaboración de Austria y su canciller federal, Sebastian Kurz, quien dirige un Gobierno de coalición. Kurz rechazó poco después ser calificado como aliado de la AfD.

Durante el congreso, la AfD aprobó también un acercamiento de la fundación Desiderius Erasmus de la política Erika Steinbach, antigua afiliada al a CDU, que abandonó precisamente el partido en protesta por la política migratoria de Merkel. Sus posturas xenófobas y ultranacionalistas produjeron una y ota vez controversias.

La AfD reiteró además su actitud crítica contra los medios de comunicación y decidió que los periodistas que acudan a los congresos del partido podrían ser excluidos de algunas deliberaciones.

Otros temas debatidos en el Congreso fueron las jubilaciones, las emisiones contaminantes y las condiciones para la admisión de nuevos miembros. El segundo presidente de la formación, Jörg Meuthen, informó que el partido cuenta ya con 30 mil 500 militantes.

El Congreso estuvo rodeado de protestas. Unos cinco mil opositores se concentraron en torno al recinto ferial de la ciudad para protestar contra el partido con lemas como “No hay derecho a la propaganda nazi”, aunque todo transcurrió de forma pacífica.

En una manifestación volaron tomates, huevos y botellas de plástico, pero no contra políticos de la AfD, sino contra el alcalde de la ciudad, Kurt Gribl, de la CSU. No fue alcanzado por los proyectiles improvisados.



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