Cultural M谩s Cultural


Orgullosa locura

Orgullosos de su locuraOrgullosos de su locura

Autor:Joana Bonet   |    Publicacion:27-05-2018

+ + - -

En Espa帽a hay ocho psic贸logos por cada 100.000 habitantes. En Finlandia, 70.

De una fiesta increíble decimos que es pura locura; más de un día nos volvimos locos de felicidad y ¿quién no ha aplaudido a esos locos geniales que piensan más allá de lo establecido y desplazan ideas oxidadas? Nos fascinan los neuróticos en el cine, y la psicosis ha sido fecunda en las artes. En cambio, con qué reparo utilizamos cotidianamente palabras como esquizofrenia, angustia, paranoia, depresión o bipolaridad. Michel Foucault, que enfocó la locura con una mirada empática y rebelde, sentenció que “no hay civilización sin locura”. En sus textos señala que la diferencia esencial entre quienes padecen enfermedades mentales –y más aún aquellos internados en instituciones sanitarias– y los que nos hacemos llamar normales es que nosotros representamos la mayoría, y por tanto podemos ejercer el poder de discriminarlos y separarlos. O de oscurecerlos hasta hacerles invisibles. Aislarlos, ignorarlos, prolongar su soledad. Y si en la antigüedad se consideraba loco a todo el que no se integraba mansamente en el engranaje social, el capitalismo ha dibujado un nuevo rostro, que no es otro que el del enfermo mental.

El dato se ha repetido hasta la saciedad: según la OMS, una de cada cuatro personas va a sufrir algún tipo de dolencia mental a lo largo de su vida. “Sería mejor aceptar que cuatro de cada cuatro padecemos mentalmente. Que no estamos tan lejos quienes hemos tenido alguna llufa psicológica de quienes no” me dice Edgar Vinyals, director de la asociación Sarau y presidente de la Federació Veus y de Obertament. Siendo muy joven, le dijeron que no podría hacer vida normal, que su trastorno lo invalidaría. A los 22 leyó dos libros que le cambiaron la vida: La enfermedad de las emociones, de Eduard Bieta, y La invención de trastornos mentales, de González Pardo y Marino Pérez Álvarez. Le aportaron información para contrastar, y se dedicó a luchar contra el estigma.

Ayer  los locos salieron a la calle a celebrar con orgullo la diversidad y su diferencia. A salir del armario y hacer jirones la camisa de fuerza. Edgar me ofrece un dato elocuente: en la sanidad pública, el área de salud mental es la que recibe menos quejas y reclamaciones. Ahí está la prueba de su vulnerabilidad. Además del prejuicio que continúa instalado insidiosamente, marcando la línea divisoria entre luz y abismo. Y eso es tan erróneo como flagrante. Hablemos de derechos humanos, de la velocidad del dinero en la salud privada, de la coerción al paciente, de los métodos electroconvulsivos y de medicaciones cuyos efectos secundarios son más graves que el mal original. En España hay ocho psicólogos por cada 100.000 habitantes. En Finlandia, 70. Hoy las asociaciones de “personas con experiencia de trastorno mental” han entrado en espacios de decisión pública. Su integración y transición es la nuestra, la de todos aquellos que, en la euforia o el apagón, también hemos sentido que estábamos locos.



« Redacci贸n »
No hay comentarios
Para publicar un comentario relacionado a la nota por favor llene todos los campos del siguiente formulario