ElTren


Tienen cita con la historia


Publicacion:29-01-2018

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Ya tenemos listos los contendientes para esta nueva edición del juego grande de la NFL.

Por parte de la Conferencia Nacional, el representante son las Águilas de Filadelfia, un equipo que sorprendió relativamente por alcanzar esta tan importante instancia. Y me refiero relativamente porque en realidad es el mejor conjunto de la NFC por su lugar en la tabla general, pero como sabemos, fueron desfavorecidos por las apuestas derivado de la lesión de Carson Wentz y la actuación de su defensiva en los últimos encuentros de la temporada regular.

Sin embargo, Doug Pederson, su entrenador, logró hacer los ajustes apropiados para detener en diez puntos a una de las mejores ofensivas de la NFL (Atlanta) y vencer por amplio margen al que se suponía era el equipo más completo de toda la Liga (Minnesota).

El plan de juegos fue el indicado, en virtud que Nick Foles no tuvo complicaciones graves en contra de defensivas agresivas y de alto octanaje.

Por lo pronto, Eagles visitará por tercera ocasión esta gran instancia, siendo la versión 39 una repetición de la presente, cuando en ese entonces estaba al mando Andy Reid (eterno gran proyectista, perdedor en situaciones cruciales) y el mariscal de campo Donovan McNabb. Nunca han ganado y claro, la pregunta es ¿Podrán conseguirlo en esta ocasión?

Con Tom Brady y Bill Belichick como adversarios, es -como la gran canción de Concrete Blonde- una ciega ambición.

Los Patriotas de Nueva Inglaterra, odiados por muchos, amados por pocos. Recientemente me preguntaron si yo comparaba a los Pats con el club América del soccer nacional en cuanto a esa disyuntiva de amor-odio y respondí que no era la misma proporción. El citado América es odiado al igual que amado.

Los Pats son más odiados que amados. Las razones son variadas: los escándalos, la soberbia, los partidos con finales “raros”, “la ayuda” o simplemente el hartazgo de un equipo constantemente ganador.

Me parece que debemos circunscribirnos en este momento a los hechos: Nueva Inglaterra es hoy por hoy una franquicia triunfadora. Cuenta con un entrenador, un coordinador ofensivo y un mariscal de campo que piensan y razonan el juego con grandísima inteligencia y con una coordinación única en su género. Saben cómo y cuándo accionar para resolver con eficiencia y en general vencen más mental que físicamente a sus oponentes.

¿Han sido ayudados por la cúpula de la NFL para crear una nueva dinastía después de que a mediados de los noventa se abrió la agencia libre en la NFL?

Nunca lo sabremos, pero no lo dudaría. ¿Las decisiones arbitrales en el partido versus Jacksonville de la final de la Conferencia Americana, les favorecieron contundentemente? Es más que afirmativo. ¿Son el equipo favorito de las Vegas (apuestas)?: No lo podemos descartar.

En fin, los Patriotas llegan a su octavo Super Bowl bajo la batuta del binomio Belichick-Brady y su décimo en toda su trayectoria.

En este espacio estaremos analizando los principales puntos que destacarán en un partido que sobre todas las cosas cerrará el ciclo y la dinastía de un conjunto lleno de interrogantes y asteriscos, pero que precisamente esos señalamientos, harán que levanten con mayor gallardía y orgullo el trofeo Vince Lombardi del Super Bowl 52.

 

El invitado incómodo                   

Llegar al Super Bowl no es una tarea nada fácil y ganarlo es aún más difícil.

A menos de que nadie haya esperado que estuvieras en él.

Lo que vive actualmente Nick Foles con los Philadelphia Eagles es una película que Tom Brady, su rival en turno, ya vio y que incluso protagonizó hace 16 años, cuando, inesperadamente, guió a los New England Patriots a ganar el Super Bowl XXXVI.

De la misma forma que Foles lo ha hecho desde diciembre de 2017, cuando tomó el control de la ofensiva de los Eagles por la lesión de Carson Wentz, Brady se hizo cargo del ataque de los Patriots luego de que el entonces quarterback titular del equipo, Drew Bledsoe, sufrió una lesión que cambió el rumbo de la historia de New England y la NFL.

Por primera vez, Brady se medirá a un quarterback que, como él hace 16 temporadas, llegó al Super Bowl cuando nadie lo esperaba.

La percepción general es que, una vez que un equipo, más si es contendiente, pierde a su quarterback titular, el colapso es inminente. Una prueba es que los Eagles no hayan sido considerados favoritos para ganar en la Ronda Divisional y Juego de Campeonato de la NFC sin Wentz, pese a haber terminado con la mejor marca de la conferencia.

Sin embargo, no son pocos los casos de pasadores que han entrado al campo en situación de emergencia y han hecho lo necesario y más para mantener a flote el barco y ayudar a su equipo a ganar el Trofeo Vince Lombardi.

Quizá sea el no tener nada qué perder y sí mucho qué ganar o sólo el cobijo de un equipo con el talento necesario para salir adelante lo que motive a estos jugadores y los haga irrumpir en la historia.

Foles está a un triunfo de repetir la hazaña y reescribir el guion de una película en la que puede dejar a Brady con el papel secundario.

 

Quiere ser el más ganador en la NFL                                         

Los adjetivos poco a poco se agotan para describir lo hecho por Tom Brady a lo largo de su carrera en la NFL.

Son pocas las marcas que al histórico quarterback le quedan por romper, sin embargo, es posible que se encuentre ante uno de los retos más grandes de toda su trayectoria. Y es que una victoria ante las Águilas de Filadelfia, el próximo 4 de febrero, representaría su sexto anillo de Super Bowl, lo cual lo convertiría en el jugador más ganador de todos los tiempos.

Actualmente, Tom está empatado con el histórico Charles Haley, con cinco anillos cada uno, como los máximos ganadores del trofeo Vince Lombardi. La corona absoluta para “Tom Terrific” está a tiro de piedra, de ahí la relevancia del partido que se diputará en la ciudad de Minneapolis.

A lo largo de exitosa carrera, Tom Brady ha disputado siete Super Bowls. Ha ganado cinco y ha caído en dos ocasiones. La historia comenzó en el 2002, cuando derrotó a los Rams 20-17, en un partido donde Tom fue el jugador más valioso. Para el 2004, una vez más el mariscal de los Patriotas lideró a su equipo para imponerse 32-29 a las Panteras de Carolina. En febrero del 2005 llegó el tercer campeonato, cuando los Patriotas vencieron 24-21 precisamente a las Águilas de Filadelfia.

Con tres anillos de Super Bowl, el prestigio de Tom Brady creció como la espuma en la Liga. Su talento lo situó pronto en la discusión sobre si tenía posibilidades de convertirse en el mejor de la historia, aunque para eso, antes tenía que igualar a leyendas como Montana y Bradshaw, quienes presumen cuatro anillos.

Cuando todo parecía perdido, Brady y sus Patriotas retomaron su nivel para volver a dominar la Liga. En el 2014, el mariscal de campo ganó su cuarto anillo, al derrotar 28-24 a los Halcones Marinos, en un dramático encuentro que se decidió por una intercepción en los segundos finales. Este campeonato le permitió a Tom igualar a Montana y Bradshaw. La consolidación como el quarterback más ganador llegó en el 2017, al vencer 34-28 a los Halcones de Atlanta tras una espectacular remontada.

Ahora, en su octavo Super Bowl, Thomas Edward Patrick Brady se encuentra ante la gran oportunidad de poner su nombre en solitario, como la máxima figura que haya jugado este deporte.



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