Legal


Aplica su labor con sentido humano


Publicacion:21-11-2017

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Juanita Maribel Ibarra Oyervides

 

Tratando de hacer de su trabajo legal una vocación real de esmero y esfuerzo constante, la jurista local Juanita Maribel Ibarra Oyervides hace del Derecho un desarrollo profesional donde aplica su labor con sentido humano y social en pro de los demás.

Hija de una familia sencilla de Hidalgo, nuestra entrevistada se hace en el mundo laboral en base al esfuerzo como la capacitación y el estudio constante.

Su visión en la vida fue la de esmerarse en el desarrollo de una profesión digan que no sólo la hiciera salir a ello y su familia hacia adelante, sino el ver por la sociedad.

Ella nace un 18 de febrero de 1976, es originaria de Hidalgo, Nuevo León, es de la Generación 93-98 de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León y jamás dudó en ser abogada En realidad desde muy pequeña edad sabía que habría de ser jurista ya que siempre dije que iba a ser abogada.

Aún desde muy pequeña lo traía consigo misma, y hasta en el momento de decidirse en la Preparatoria, no habría para ella otra carrera más que la de verse en el mundo social y humano que ofrecen las leyes.

“Siempre me gustó la carrera, desde niña, me gustaba mucho las películas con todo el sistema anglosajón que aparecen en los medios. Yo disfrutaba mucho esos programas al lado de mi papá, todos ese sistema me llamaba mucho la atención y cuál es mi sorpresa al iniciar a estudiar todo era diferente, era escrito y ahora con este nuevo sistema de la oralidad prepondera tremendamente en los juicios, vuelve aquella ilusión que tenía desde muy pequeña de llevar así los procedimientos”.

En su familia a ella le toca ser la primer jurista y como abogada poner en alto esta profesión. “Ante todo siempre he recibido un total apoyo incondicional de parte de mis papás cuando yo les comentaba de pequeña lo que yo iba a estudiar, ellos me alentaban a salir adelante y así estudié Derecho”.

“La verdad es que mi etapa en la carrera fue excepcional, una etapa muy hermosa, la disfruté mucho, yo ni batalle por materias ni mucho menos, todos mis maestros fueron excelentes maestros. Recuerdo mucho a mi maestra de Introducción al estudio del Derecho, ella ya falleció la licenciada Norma Guerra, hace poco ella falleció. Creo que el tenerla como maestra sentó bases muy fuertes en mi persona de lo que era el derecho, comprendí muchísimas cosas cuando ella compartió su materia y a partir de ese momento yo me enamore una más de la carrera”.

Como mujer de trabajo sabría que tenía que ser muy dedicada en la carrera y así se fue haciendo de mucho trabajo, al grado que aún desde estudiante comienza a tocar puertas para tratar de ser mejore en el desarrollo profesional. “A mitad de carrera fue cuando me entró la inquietud de comenzar a practicar un poco lo que era el ser abogado postulante y en algún momento tuve la invitación de colaborar en un despacho jurídico y, ahí fue donde comencé a conocer Monterrey, pues yo venía del municipio de Hidalgo, yo iba y venía todos los días.

Empiezo a conocer el centro a pie, calle por calle y trasladarme por el área metropolitana, esto me abrió bastante el horizonte, primero era a pie, luego en camión y después en un carro propio. En ese despacho aprendí mucho, ahí hacía de todo. No había tecnología como la de ahora así que todo era a lápiz y era copiar todos los acuerdos al checar en los juzgados expediente por expediente , verificar en el boletín judicial diario para ver los acuerdos que salían de la lista de expedientes que tenía en el desapareció. Ahí aprendí bastante”.

Revela que al paso de los años ve que ahora los estudiantes de hoy tienen todo a la mano, se ahorran bastante tiempo y miles de vueltas con el tribunal virtual, pero antes era de sudar la gota gorda.

“En esta carrera nunca sentí miedo, la verdad es que en el gusto por empezar a conocer en donde me iba a desempeñar, siempre he tratado de aprender, para mí todo es parte de una enseñanza diaria y estoy abierta a ir conociendo diferentes formas de hacer las cosas y creo que esa apertura queme me he permitido en mi vida me ha ayudado a sobresalir en lo que a mí me gusta y agradezco mucho las primeras oportunidades en aquel despacho y luego posteriormente empecé a montar yo mi propio bufete jurídico allá en mi municipio donde soy originaria.

Ahí empecé como practicante y estudiante comencé mis primeros procedimientos, allá en casa con el apoyo de mis padres. Ellos me dieron la oportunidad de estar en un cuartito y ahí con un escritorio y una máquina de escritorio de las manuales empezad mi despacho”. Pese a no tener un “padrino” en la carrera como jurista jamás dudó en crecer por ello poco a poco se fue abriendo camino. “Hidalgo es un municipio muy acogedor y muy pequeño, en aquella etapa todos nos conocían.

Cuando se dan cuenta que soy estudiante no faltó el detalle del familiar, del primo, del vecino que van y te preguntan y ahí es donde yo comienzo hacer mis primeras prácticas, obviamente siempre buscando una orientación por parte de mis maestros para no errar sobre algo ajeno”. “Así con esa poca o mucha experiencia que se me fue brindando en mi cotidiano ir y venir como estudiante, fui conociendo primero la materia familiar, algo de mercantil, penal cuando el sistema era tradicional y luego cuando me decido a estar sola en el despacho decido ahondar en la materia familiar.

De repente hasta un poco contradictorio porque te das cuenta que se trata mucho de cuestiones de divorcio y eso implica disoluciones de familias completas y en cierta etapa de mi vida empiezo a conocer un poco de los apostolados y mi fe que es la iglesia católica y dentro de un grupo m que no falta que somos conocidos y nos mandan gente y dentro de ese grupo, que es de pastoral familiar, a veces nos mandan personas que más que para divorciar las para aconsejarlas y también con la satisfacción que en lugar de divorciar las pues las mandábamos a retiros que teníamos ahí”.

Al ser una mujer católica y de mucha fe, ha visto que el destino siempre le da la oportunidad de crecer, y así asume cada reto.

“Así combinábamos los dos aspectos, tratando de enfatizar que nuestra sociedad ahora está muy lastimada con tantas cosas que están sucediendo y tratando de aportar desde nuestro campo de trabajo, para que todas estas cosa no sean peores cuando hay un divorcio”.

“Hace como unos diez años atrás que comenzamos a vivir aquí en Monterrey como familia y desde entonces buscamos incorporarnos en un grupo de matrimonios, como todo ya con familia tratas de buscar la mejor manera y guía para sacar adelante a la familia en todos los aspectos y es ahí donde empezamos a involucrarnos un poco en todo esto, estoy en la Pastoral de la Iglesia”.

Es por ello que jamás ha dudado en seguir de pie por una mejora constante y más porque a nivel de estudio y de trabajo contó con grandes maestros que le dieron las herramientas para crecer.



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