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Abogada De Corazón… Cien Por Ciento U-ERRE


Publicacion:06-03-2017

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Gabriela está a cargo de administrar la empresa, además de atender a clientes que presentan casos relacionados con el ámbito familiar.



Por Marlene Covarrubias

Gabriela Escamilla Sánchez habla con pasión y orgullo de su trabajo como licenciada en Derecho, labor que inició desde el primer día en que comenzó a estudiar en la U-ERRE hace dos décadas.

Egresada de la Facultad de Derecho y Ciencias Jurídicas de la generación 93-96, hace hincapié en que trabajar desde el primer día de clases fue lo mejor que pudo haber hecho para aprender todo sobre su carrera.

“Yo tuve el beneficio y la suerte de que mi padre es abogado. Él tiene su despacho. Y de ahí, tanto mi hermano como yo iniciamos una sociedad. El despacho se llama Sistemas Jurídicos y ahí manejamos todas las áreas del Derecho”.

Gabriela está a cargo de administrar la empresa, además de atender a clientes que presentan casos relacionados con el ámbito familiar.

“Mi área es la materia familiar. Y ahora tengo alrededor de tres años de ver únicamente divorcios…”, indica. “Desde que inicié la carrera, me dijo mi papá: ‘Para que se te facilite más la profesión, es necesario andar en la calle’. Y desde que inicié, estoy trabajando”.

Recuerda que como estudiante de profesional en la Universidad Regiomontana, se les ayudaba mucho tener como maestros a personas que andaban en la calle.

“Es decir, yo tenía un maestro que era magistrado, un maestro que era juez, un maestro que fue presidente del Tribunal Superior de Justicia… y para ser alumno, eso te facilitaba mucho y te abría mucho las puertas en el sentido de la seguridad y tranquilidad de andar litigando por todos lados.

De el primer día en que un estudiante pisa el Tribunal Superior de Justicia llega con temor a que le vayan a tratar mal.

“Entonces cuando abres la puerta de un juzgado y ves caras conocidas, caras muy familiares para ti”, agrega, “eso te da una seguridad impresionante, mucha tranquilidad en el sentido de que si tienes una duda, puedes acercarte a tu maestro tanto dentro del Tribunal como en los propios salones”.

Litigar desde el primer momento abre puertas al estudiante, ayuda mucho a entender las materias que cursa y, sobre todo, facilita el hecho de tener la comunicación constante con el maestro, que también litiga.

Por eso dice sentirse profundamente agradecida con su padre, que le dio impulso para trabajar al tiempo que estudiaba.

“Se lo agradecería eternamente, yo creo que no tengo palabras suficientes para decirle que he aprendido mucho, que me ha enseñado mucho y que me siento muy orgullosa de haber elegido esta profesión”.

Además de ser abogada y empresaria, dedica parte del día a atender a su hija de 14 años.
“Tengo 17 años de casada y una hija de 14 años. Desde la hora que (mi hija) sale del Colegio yo ya estoy con ella. Toda la tarde es para ella. Tenemos la ventaja de que los juzgados y los tribunales los cierran temprano relativamente para el público”.

Eso facilita su labor como profesionista y mamá, actividades que vive intensamente.
“Como logro, soy el administrador de la empresa. Y personales son muchísimos. Día con día, cada caso te marca y te facilita el hecho de seguir con ganas de salir adelante, de seguir estudiando, de seguir preparándote”.

Cada caso deja marca. Siempre son días muy intensos, explica. De hecho, para complementar su profesión, ha puesto atención en la Maestría en Derechos Humanos, que son la esencia de su carrera.

Gabriela habla con pasión de su día a día y demuestra su orgullo de ser egresada de la U-ERRE.
“Estoy fascinada, cada día que llego (a la Universidad) se me pone la piel chinita si paso por donde anteriormente era la Facultad de Derecho… Estoy muy orgullosa de lo que se ha hecho con la U-ERRE y estoy feliz de que algún día mi hija, que ahorita tiene 14 años, elija estudiar en la U-ERRE… yo estudié la prepa aquí, entonces soy cien por ciento U-ERRE”.

A los estudiantes de hoy les dice que constantemente se actualicen, que lean mucho, que estudien mucho y que trabajen desde el primer tetramestre en cualquier carrera.

“Me siento muy orgullosa de ser egresada de aquí. En el momento que yo estudié estaban los tetramestres. Entonces yo a los 19 años ya era abogada. Y muchas personas a los 19 años apenas están comenzando una carrera”.

Esto generaba mayor presión y exigencia para ella. Sin embargo, respondió estudiando más y trabajando con esfuerzo y constancia.

“Me gustaría mucho que siguiera el sistema tetramestral porque te facilita más el hecho de seguirte preparando, seguir estudiando… una maestría, un posgrado. De ahí en fuera, el consejo es andar en la calle desde el día uno que entras a la escuela”.



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