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No ven más mejoras en la perspectiva económica y del mercado

México.México.

Autor:Alma Torres Torres   |    Publicacion:06-12-2019

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No ven más mejoras en la perspectiva económica y del mercado

Monterrey, N.L.-Contrario a los cambios de poder, modificaciones en leyes existentes y sobre todo modificaciones en relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, expertos en mercado internacional como Sandra Aguilar, no ven más qué mejoras en la perspectiva económica y del mercado, pese a la disminución que se ha dado de manera negativa en el área, pues están han sido mínimas.
Y es que en el marco de la última investigación realizada por este sector empresarial, dijo que la economía mexicana en 2018 creció por encima de la tendencia, a pesar de las tensiones comerciales regionales y globales y las condiciones financieras más restringidas como resultado de un dólar estadounidense más fuerte.
“En 2019, las exportaciones de petróleo y manufactura, al igual que las reformas estructurales, desempeñan papeles importantes para mantener el crecimiento de la tendencia alrededor del 2.5%. Aunque las reformas fiscales en los últimos años han estabilizado las finanzas del gobierno federal, los inversionistas internacionales enfrentan la incertidumbre de la posibilidad de aumento de los déficits provocado por las políticas de la nueva administración presidencial”.
“Los encargados de formular las políticas monetarias tendrán que equilibrar cuidadosamente las fuerzas domésticas, tales como la inflación, con las preocupaciones internacionales, como la tasa de cambio. México depende mucho del mercado estadounidense, que es el destino del 80% aproximadamente de sus exportaciones. Además del comercio, las remesas que se envían de EE. UU. también desempeñan una función importante en la economía mexicana. El nuevo tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) redujo un poco la ansiedad en torno al comercio con los Estados Unidos, pero todavía no ha sido ratificado por cada país. El aumento de los requisitos de contenido de valor agregado de los trabajadores con salarios altos y el contenido fabricado en Norteamérica podría tener un impacto insignificante negativo en el sector manufacturero mexicano”.
Además una desaceleración mayor a la esperada en el crecimiento de EE. UU. podría presionar las exportaciones mexicanas a corto plazo. Durante un período de tiempo más prolongado, el T-MEC y las tensiones comerciales persistentes entre China y Estados Unidos continuarán impulsando la integración económica entre México y Estados Unidos. (Figura I-21). La reforma del sector energético será cada vez más importante a medida que se ralenticen las exportaciones de manufacturas a corto plazo. Desde el punto máximo de producción de petróleo en 2004, la producción disminuyó más del 40%, lo que refleja la falta de fondos para invertir en la tecnología necesaria para modernizar la compañía nacional de petróleo Pemex.
Las reformas iniciales para abrir el sector petrolero mostraron resultados positivos; México otorgó 107 bloques de exploración a 73 compañías de 20 países diferentes en los últimos tres años. El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) insinuó que podría revertir algunas de las reformas y presionar para que el sector energético mexicano estuviera controlado fuertemente por el estado. La cancelación de los contratos existentes afectaría seriamente la confianza de los inversionistas internacionales, que ya es poca, y podría desencadenar salidas de capital y volatilidad de la moneda. Las finanzas del gobierno federal se han estabilizado en medio de la incertidumbre en los sectores petrolero y manufacturero, pero la situación podría empeorar dependiendo de las políticas que busca establecer el presidente. Las reformas fiscales promulgadas en 2014 y 2015 impulsaron los ingresos que no provienen del petróleo.
“Además, la reforma diseñada para abrir a la competencia el sector de las telecomunicaciones redujo los precios y mejoró el acceso para los hogares mexicanos. Estas dos reformas fueron positivas para el crecimiento general. Sin embargo, el crimen y la corrupción continúan siendo generalizados y dificultan el crecimiento. Tratar estos temas fue fundamental en la campaña presidencial de AMLO y probablemente serán una prioridad para establecer políticas durante su mandato”.
Dijo que recientemente, aumentó la incertidumbre política después de la decisión de cancelar el proyecto del aeropuerto de la Ciudad de México. Muchos inversionistas internacionales temen que esta cancelación podría presagiar la implementación de otras políticas hostiles para el mercado. Esto, a su vez, podría llevar a salidas de capital a medida que aumentan los riesgos percibidos por los inversionistas internacionales. Esto no es un buen augurio para la economía mexicana, pues una parte significativa de la deuda del gobierno está en manos de inversionistas extranjeros. Los bonos gubernamentales en propiedad de extranjeros aumentaron del 1% aproximadamente en 2001 a casi 27% en 2018. Además, las recientes propuestas para aumentar el salario mínimo podrían tener implicaciones fuertes, pero inciertas a largo plazo para la economía mexicana. Obligar a estos cambios del salario mínimo podría llevar a cambios estructurales en la inflación y afectar la competitividad de las exportaciones de México a otras regiones, particularmente a Estados Unidos.
“Los encargados de formular las políticas monetarias en el Banco de México (Banxico) tendrán que equilibrar estas incertidumbres nacionales e internacionales. La política monetaria actualmente es estricta, con la tasa real actual ex ante del 4%, que supera mucho el cálculo puntual del Banco de la tasa real neutral del 2.5%. Aunque la política monetaria restrictiva puede reducir la volatilidad y la depreciación de la moneda, cualquier aumento en la inflación puede desestabilizar la economía con tasas que ya son tan altas. Además de cualquier repunte en la inflación debido a salarios mínimos más altos, los funcionarios de Banxico deberán estar atentos a los precios del petróleo, la tasa de cambio del dólar estadounidense y las condiciones financieras externas más restringidas”
Se espera que el crecimiento de México esté alrededor del 2.5% en 2019, impulsado por la fortaleza continua en el sector comercial y las reformas estructurales en curso. Tal como se muestra en nuestro cuadro de indicadores principales (Figura I-6g), más de la mitad de los indicadores principales están arriba de sus niveles de tendencia (indicadores verdes), en particular el comercio, el sector manufacturero y las horas trabajadas. Estos se comparan con los indicadores debajo de la tendencia (amarillos y rojos) que incluyen las ventas minoristas, la tasa de cambio efectiva real y la tasa de desempleo. Mayor moderación a la anticipada en el crecimiento de EE. UU. y la fortaleza del dólar estadounidense en general son riesgos para el crecimiento mexicano a los que vale la pena prestar atención en 2019.

En el aspecto local, los riesgos importantes de la política incluyen mayor gasto gubernamental y menos ingresos debido a la caída en los precios del petróleo. Es probable que el impacto resultante en las finanzas públicas y las cuentas externas sea un freno en el crecimiento, en especial si el banco central debe aumentar las tasas de la política para mantener el ritmo de las crecientes tasas de interés globales. En general, los riesgos para este pronóstico permanecen más o menos equilibrados, con más probabilidad de una desaceleración en el crecimiento ligeramente mayor (probabilidades del 38%) que de una aceleración (35%).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






 

 

 

 






 








 

 

 




 

 

 



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