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Economista boliviano desmiente que haya habido Golpe


Publicacion:18-11-2019

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Castro opinó que el pueblo boliviano dio los pasos necesarios para que no se materializara el fraude electoral del 20 de octubre

México.- En un contexto de opiniones divididas por el recibimiento esta semana aquí, en calidad de refugiado político, del expresidente boliviano Evo Morales, el doctor en Economía Luis Castro Peñarrieta valoró la crisis política de Bolivia como “una muestra clara de rechazo a la intención de Morales de quedarse en el poder más tiempo del estipulado en la Constitución”.

 En exclusiva con Notimex, Castro opinó que el pueblo boliviano dio los pasos necesarios para que no se materializara el fraude electoral del 20 de octubre, constatado en la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA), que detectó serios problemas técnicos en el proceso electoral.

A partir de los resultados expuestos en el informe de la OEA, “el pueblo se volcó a exigir la renuncia presidencial”, por lo que “considero que no existió un golpe de Estado. Se ha dado una renuncia y la Constitución manda una sucesión constitucional y eso es lo que tienen previsto las cámaras legislativas para su sesión de hoy”.

 Castro es enfático en que los agentes políticos en Bolivia están buscando una salida constitucional para la renuncia, aunque no desconoció los obstáculos que ésta pudiera enfrentar dada la división de la sociedad en ese país.

 

Bolivia dividida

 

Al respecto, el Doctor en Economía por la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, estima que la división nacional en ese país obedece al mensaje político de Morales.

 “Si bien muchas veces fue de apoyo a campesinos e indígenas, ha generado una división muy clara en el pueblo boliviano. Creo, personalmente, que fue por la manipulación de información e incentivos de Evo Morales y el partido de gobierno”.

 Esa división se ve en la actual crisis de manera muy clara y ha generado los conflictos que se suceden en Bolivia, opina Castro, quien afirma es oportuno resaltar que esos conflictos se dan mayormente porque el exmandatario convocó a sus bases para que se hicieran sentir y demostraran el apoyo a su figura y su agrupación política, el Movimiento al Socialismo (MAS).

 Aunque no comparte las visiones que defienden la figura de Morales ante esta coyuntura crítica, Castro, boliviano con experiencia en el sector público y gubernamental de su país, reconoce el crecimiento logrado durante sus casi 14 años de gestión.

 

Política económica y gestión de Morales

 

“Ha habido logros muy importantes en la gestión de Morales. La disminución de la pobreza es uno de los más destacables”, precisa Castro en la entrevista que accedió a conceder a Notimex. Sin embargo, “es importante no perder de vista que el crecimiento de Bolivia todos estos años ha estado motivado por precios internacionales muy favorables”.

 Los ingresos bolivianos dependen mucho de la exportación de gas natural. Los precios de este yacimiento dependen mucho del precio del petróleo, explica el economista, que en tal sentido llama a ver la obviedad de por qué, dado lo elevado de los precios del petróleo y del gas entre 2006 y 2014, y lo favorables que resultaron también los de la minería, pudieron emprenderse en Bolivia cambios importantes.

 Cambios como consecuencia de los cuales “muchos bolivianos han salido de la pobreza y se han generado cosas que han beneficiado a muchos”. “Se ha podido por los beneficios de los precios internacionales”, reitera el entrevistado, quien fuera economista de la Unidad de Análisis de Políticas Económicas y Sociales (UDAPE) y consultor de la Unidad de Programación Fiscal (UPF) de su país entre 2003 y 2006.

 Como precisa, ya el escenario no es el mismo. Si revisamos las reservas internacionales bolivianas, que aumentaron mucho en el citado período, favorecidas también por la adopción de una tasa de cambio fija, vemos que ahora están en niveles parecidos a los de 2007. “Ello nos genera alarma, porque no sabemos entonces cuánto tiempo podrá mantenerse un tipo de cambio fijo y las políticas sociales adoptadas”.

Sobre estas políticas, ha habido algunas intencionales que han ayudado al bienestar de la población, pero también otras que “son populistas, como el doble aguinaldo”. Estas últimas “son difíciles de quitar y suelen generar problemas de déficits”.

 Respecto a eso, un elemento de importancia para la economía de cualquier país, Castro alerta que Bolivia terminó con el déficit más alto de Latinoamérica este año y “ese es un elemento preocupante”.

 

Nuevas elecciones y alternancia política

 

Según lo estipulado en sus leyes, Bolivia enfrentará en pocos meses nuevas elecciones que deberán conducir a una alternancia política. Para Castro, ello no significa necesariamente que el nuevo gobierno vaya a acabar con la política económica seguida por Morales, como ya claman algunos defensores y partidarios del expresidente.

 “Pese al discurso político de Morales, sus políticas económicas son de libre mercado”, analiza Castro. “No se ha generado una política de distribución equitativa. De hecho, antes de Morales se hacían las cosas de manera muy parecida, pero sin los programas sociales emprendidos por éste”.

 Profesor en la Universidad Privada Boliviana entre 2013 y 2018, Castro subraya que la nacionalización de los hidrocarburos “sí fue algo distintivo” entre una etapa y otra.

 Sin embargo, precisa, tras la nacionalización, Bolivia no tenía la capacidad técnica suficiente para gestionar los recursos. “Si vemos los datos de inversión y exploración, comprobamos que se depauperaron mucho tras la medida”.

 “Desde 2006 no se ha dado una exploración. Estamos consumiendo los recursos que tenemos, pero no ha habido inversión para exploraciones que permitan confirmarlos”, asegura, al tiempo que afirma que no hay en Bolivia “la seguridad jurídica para la inversión extranjera en el sector” y el gobierno saliente no tenía esto en mente.

 Castro, que actualmente se desempeña como Profesor Extranjero Visitante del Tecnológico de Monterrey, en México, cree que el venidero gobierno boliviano intentará mantener la estabilidad económica, que sí, reconoce, “es algo que no puede negarse de la gestión de Morales”, aunque “debe tratar de generarse más inversión y disminuir el gasto corriente”.

 “El déficit fiscal del gobierno es preocupante. En estos 14 años se ha agrandado el sector público y es algo que hay que saber enfrentar desde el punto de vista económico”.

 Asimismo, según agrega, “hay varias empresas públicas deficitarias, que no están rindiendo como podrían hacerlo si estuvieran en manos privadas”.

 

Punto de partida del nuevo gobierno

 

Cuestionado por cómo valora el punto de partida que tendría el venidero gobierno boliviano, resultante de un proceso electoral legítimo, Castro opina que no es uno todo lo óptimo que se desearía.

 “Las cosas van a ser complicadas. El nuevo gobierno deberá preocuparse por mantener la estabilidad económica e intentará afrontar la crisis que vive toda Latinoamérica”.

 Muestra de esa crisis generalizada, comenta, es el caso de México, que “está casi entrando en una etapa de recesión, con tasas de crecimiento muy bajas, que se estima queden entre 0.1 y 0.5 por ciento como máximo”.

 “Obviamente el nuevo gobierno tendrá que enfrentar algo similar. Sus mayores retos son el déficit fiscal y la deuda pública”, concluye al respecto, para luego opinar sobre el asunto central de la agenda mediática hoy: la concesión de asilo a Evo Morales y su equipo por parte del gobierno del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

 

Del asilo y probables problemas subsecuentes

 

 Sobre la concesión de asilo de México, coherente con la historia política del país, tal y como destacó en canciller Marcelo Ebrard, Castro comprende la justificación de que está motivada por la seguridad de Evo Morales.

 Sin embargo, opina que el hecho “deja una señal muy clara, y es que el gobierno mexicano está de acuerdo con alguien que ha manipulado las elecciones, lo cual es algo muy difícil de digerir”.

 El informe de la OEA es completamente técnico, y establece que claramente hubo manipulación de las elecciones, precisa, por lo que se muestra preocupado ante la posibilidad de que el gobierno mexicano esté “dispuesto a apoyar y asilar a alguien que es capaz de hacer eso”, lo cual significaría que un gobierno democrático apoya acciones fraudulentas.

 “Si es por la seguridad está bien, pero si legítimamente Bolivia reclama a Morales en extradición para hacerle juicio, y se garantiza que su vida no correrá peligro, no estoy seguro si el gobierno actual realizará la extradición”, imagina Castro, que al concluir la entrevista subraya cuánto sorprendería una eventual decisión negativa al respecto, por el mensaje político que daría.



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