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¿Pero acaso no hay una crisis en la prensa cultural?


Publicacion:14-09-2019

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Culturalmente Editores de papel

 

¿Cuál es el compromiso social de las páginas culturales de los principales diarios que se editan en la Ciudad de México? ¿Cómo conviven con las instituciones públicas y privadas? ¿Qué importancia les dan sus respectivos medios? ¿Qué futuro les espera? Jefes de sección responden a estas preguntas y dejan ver a Notimex sus puntos de vista al respecto.

 

“Buscar dónde se está gestando la cultura”

México, 13 de septiembre (Notimex).? Xavier Quirarte (Ciudad de México, 1956) ha sido reportero de cultura durante más de 30 años. Sus crónicas y entrevistas se encuentran en diversos periódicos y revistas. Desde hace un año coordina la sección cultural del diario Milenio.

?¿Cuál es la función social del periodismo cultural?

?Las secciones culturales de todos los periódicos diarios de México son un bien necesario. La función social que deben de cumplir es informar y, a la vez, formar. Por un lado, dar a conocer cuanto acontece en el terreno de la cultura desde un abanico de noticias lo más amplio posible, pues hay secciones que se enfocan básicamente en las artes plásticas, y otras se orientan hacia la literatura. Esos son los dos principales polos informativos. Pero no hay que olvidar que existen las artes escénicas, el cine y otras artes. Por otra parte, debemos formar. Eso significa que más allá de cubrir y publicar lo que hacen los creadores reconocidos y los artistas famosos o populares, se debe informar sobre los artistas emergentes, los que apenas inician sus carreras. Cuando Rufino Tamayo comenzó, no era el gran icono que es ahora, y sin embargo la gente comenzó a hablar de él a partir de lo que los medios de comunicación publicaban de su obra. Tenemos el compromiso de buscar dónde se está gestando la cultura en todas sus vertientes para informar y a la vez formar a los lectores.

?¿Cómo es la relación de Milenio con las instituciones públicas y privadas encargadas de apoyar, impulsar, promover y difundir el quehacer cultural

?Vivimos un momento muy álgido. Personalmente no conozco a mucha gente porque no me han buscado ni yo los he buscado. Ignoro quién es el jefe de prensa del Instituto Nacional de Bellas Artes, ni de la Secretaría de Cultura federal, ni de ninguna otra institución pública o privada. Podemos seguir así sin ningún problema, porque la relación que guardo con todos es, sobre todo, de respeto; cubrimos actividades tanto públicas como privadas. En ese sentido, en los últimos tiempos han surgido muchas actividades desde la Iniciativa Privada y de manera independiente. Por un lado está la alta cultura y la otra, que no es baja pero no recibe recursos públicos. Eso no hay que perderlo de vista.

?Para Milenio, como empresa informativa, ¿qué importancia tiene la sección cultural?

?La sección sobrevive y ese es el mejor signo. Hemos visto en otros medios que esa información es relegada, la mandan a las últimas páginas o la desaparecen. En nuestro caso se ha redefinido al reunirla con otras secciones encargadas de la información de espectáculos (“Hey!”) y tendencias (que aglutina moda, gastronomía, vinos y otros temas) llamada ahora soft news (noticias suaves), término que da una idea equivocada de la realidad, aunque así se usa en España y otros países y en México estamos copiando.

?A partir de las nuevas tecnologías, la velocidad con que se vive, las redes sociales y la modernidad en su conjunto, ¿cómo visualiza el futuro de las secciones culturales de los periódicos diarios de México.

?En el futuro, dicen los que no saben, van a desaparecer. Es como los discos LP o ir al cine. Están moribundos, pero siguen existiendo. No sé por qué, lo físico todavía es importante para muchos lectores y para instituciones de gobierno y de Iniciativa Privada. Será por la idea de que al palpar, en este caso los periódicos diarios, se tiene la sensación de que es algo que realmente existe, mientras que lo virtual se nos figura inexistente por no poderlo tocar con las manos. Los jóvenes de hoy prefieren lo virtual, definitivamente. Se está dando la transición, pero creo que se van a seguir editando en papel porque hay quienes no quieren perder el hábito de la lectura en soporte de papel.

Xavier Quirarte invita a la gente a seguir leyendo:

?Porque si queremos un país de lectores de libros, también lo deseamos de periódicos y, sobre todo, que el público aprenda a leer entre líneas ?concluye el periodista.

 

 

“Un buen periodista nunca debe incomodar”

Adrián Figueroa (Ciudad de México, 1963) tiene 12 años en el periodismo cultural, mismos que lleva al frente de la sección cultural-academia del diario La Crónica de Hoy. Antes estuvo adscrito a la sección de información general en ese mismo periódico, donde sus crónicas le granjearon ser invitado a ocupar el puesto que hoy tiene.

?Más que un compromiso social, todos los grupos periodísticos del mundo tienen el deber de contar con una sección de cultura y ciencia, disciplinas que son eje y motor del desarrollo de todo país. Los rapsodas de la Grecia Antigua y los heraldos del Viejo Mundo que llevaban información de una comarca a otra portaban muchas noticias de índole cultural. Con el paso del tiempo, la ciencia creó los medios de comunicación que hasta hoy sirven para comunicar lo que se hace en materia de arte y cultura. Es decir, cultura y ciencia crearon el periodismo y las formas de difundirlo. De ahí su importancia en los medios de comunicación de hoy ?enfatiza Adrián Figueroa.

La situación actual de las secciones culturales, expresa el entrevistado, es la de siempre. Dice que ancestralmente han tenido poco espacio porque los dueños de los medios de comunicación creen que esas páginas no generan riqueza a través de publicidad.

Y va más allá:

?En términos generales, el gran problema de los pocos espacios y los pocos reporteros, columnistas, colaboradores, editores, redactores y otros profesionales dedicados a los temas culturales tiene qué ver no con una crisis o problemática nacida en las mismas secciones culturales, sino con la visión que tienen los empresarios.

Sobre la relación que guarda con las instituciones públicas y privadas, advierte que va en dos planos:

?En el primero, la sección cultural publica cotidianamente información que generan las Secretarías de Cultura de la Ciudad de México y federal, los institutos nacionales de Bellas Artes y de Antropología, y demás dependencias oficiales, lo mismo que de organismos privados, sin distingos de ninguna clase. Nos regimos por la línea editorial del periódico y por la importancia e interés que la información puede tener para el público lector.

En un segundo plano, “tenemos una relación de respeto. Un buen periodista nunca debe incomodar ni sentirse incómodo con quienes presiden las instituciones tanto del sector gobierno como del sector privado, porque todos somos parte de un engranaje que tiene como objetivo informar a la sociedad una serie de informaciones que le pueden servir para conocer una obra de teatro, un concierto o una novela”.

Por otro lado, el editor vaticina que a los periódicos impresos les queda entre 30 y 50 años de vida. Calcula que hoy, por cada persona que lee un periódico impreso, diez lo hacen de manera virtual, por lo que espera que los reporteros que van a hacer periodismo en la red en un futuro no tan lejano estén mejor preparados que los de hoy, con mayor rigor periodístico y mejores talentos para redactar reportajes y notas informativas, pues van a llegar a públicos más amplios. Y eso, subraya, “va también para los editores, enlace entre el reportero y el lector”.

 

 

Faltan espacios para críticos

Adriana Góchez (Ciudad de México, 1987) lleva seis años ejerciendo el periodismo cultural y desde agosto de 2018 es responsable de la sección cultural del periódico La Razón.

?Entendemos esta labor como el compromiso social de informar y difundir las diferentes expresiones de la cultura, así como revisar críticamente las políticas públicas que se realizan en la materia. En La Razón estamos abiertos a todos los actores que quieran dar a conocer sus proyectos, sin diferenciación de lo que algunos denominan “alta cultura” o de las más vastas vertientes de expresión de la cultura, que algunos suelen llamar “populares” o “alternativas” ?explica la editora.

Inscrita en la corriente de jóvenes periodistas mexicanos, Góchez dice convencida que, de manera generalizada, “en los últimos años se han acortado los espacios de las secciones culturales en los diarios”, y también su personal:

?Sin embargo, consideramos que esto no ha mermado ni la labor ni la calidad del trabajo que se hace en los periódicos. Además, vemos que hay una falta de espacios para críticos, principalmente de teatro y danza, que son artes que muchas veces quedan relegadas en materia de difusión.

Por otra parte, celebra que existan suplementos culturales “que representan una oferta complementaria a la que generan los diarios de manera cotidiana, ya que tienen agendas a veces menos atadas a las coyunturas, lo cual implica dar una mayor oportunidad a la reflexión profunda, por ejemplo, a través del ensayo. Por lo tanto, tienen un tipo de público que puede ser distinto al de ediciones periodísticas del día a día. Los suplementos permiten explorar otro tipo de géneros periodísticos y literarios”.

En materia de relación con las instituciones públicas y privadas dedicadas al fomento y difusión cultural, la editora comenta:

?Mantenemos una comunicación constante con las diferentes instituciones públicas y privadas en su calidad de fuentes de información, pues nos asumimos como difusores de los distintos proyectos artísticos y culturales, pero también revisamos, supervisamos, analizamos y contrastamos los componentes e indicadores que arroja la revisión de las políticas públicas y las acciones privadas en materia cultural.

 

 

“Se habla en abstracto de una crisis…”

Luis Carlos Sánchez (Ciudad de México, 1978) comenta a Notimex que tiene 16 años en el periodismo cultural y está a punto de cumplir seis meses como coeditor de la sección artes de El Heraldo de México.

?En su nueva etapa El Heraldo nació con un importante interés por el diseño y el arte, lo que ha permitido tener un perfil claro hacia ambas disciplinas. Para una sección cultural es importante que en sus orígenes exista un interés de este tipo, porque han permitido abrir las páginas dedicadas a la información cultural ?explica el joven coeditor.

En los últimos meses, añade a sus reflexiones, “hemos intentado abrir estas páginas a una discusión cultural más amplia con la intención de extender los horizontes hacia el resto de las disciplinas artísticas, la política cultural, la arqueología o la conservación del patrimonio”:

?Creo que cuando se habla de la crisis de las secciones culturales en México se habla, muchas veces, en abstracto acudiendo al lugar común. Efectivamente, se vive un momento difícil y de reconfiguración de los discursos, pero pienso que no es exclusivo de las secciones culturales sino de todos los medios en general, de los formatos. Ante el panorama, considero que una sección cultural no puede quedarse a competir con las redes sociales o la información inmediata que está fluyendo a cada momento; por el contrario, deben intentar ofrecer otros puntos de vista, profundizar, revelar. Tampoco puede quedarse en la idea de sólo difundir lo que se puede ver, oír o leer. Creo que desde una sección cultural se puede perfectamente mostrar una postura sobre lo que sucede en el ámbito cultural nacional e internacional.

En torno a la relación con terceras instancias, deja ver que, como sucede en todo el periodismo, las secciones culturales, pero en particular la suya, “procura establecer una relación de respeto con todas las instituciones públicas y privadas del país”:

?Es una realidad que las instituciones y los medios requieren de esa relación. En gran parte, el trabajo periodístico está basado en el intercambio de información. Sin embargo, también existe otra parte, la que nunca debe olvidar el periodismo, que es una de sus grandes responsabilidades: revelar lo que no quiere ser conocido para contribuir así a la reflexión crítica. En una situación similar, irremediablemente puede darse cierto roce con algún funcionario, u oficinas de Relaciones Públicas o institución que pueda llegar a sentirse vulnerado. En ese caso, una sección cultural debe anteponer su derecho a informar y a ser crítico y no comprometer su independencia ante la presión de quién pueda sentirse molesto por lo que se revela.

 

Cargados de trabajo

Julio Aguilar, encargado de la sección cultural de El Universal y Óscar Cid, editor cultural del periódico Reforma se disculparon afablemente por no intervenir en esta discusión debido a sus intensas cargas de trabajo. En el caso de Pablo Espinosa, editor de cultura de La Jornada, nunca pudimos concretar con él una cita para entrevistarlo (esto tras varias llamadas telefónicas realizadas y atendidas por su secretaria). Una situación similar nos ocurrió con Víctor Torres, responsable de las páginas de Cultura del diario Excélsior, a quién en repetidas ocasiones le buscamos telefónicamente, pero no respondió a nuestros llamados ni a través de mensajería instantánea.

Y como efeméride curiosa y sintomática, a dos días de salir a la luz este reportaje, el periódico El Financiero editó por última vez, el pasado miércoles 11 de septiembre, la sección cultural que tanto relieve otorgara a ese diario durante un cuarto de siglo.

Pero no existe una crisis de la prensa cultural en los periódicos de papel, se nos dice una y otra vez.



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