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Flush, flush

La nueva tendenciaLa nueva tendencia

Autor:Joana Bonet   |    Publicacion:07-07-2019

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Conquistado, disputado, deseado, qué alivio produce correr el pestillo que nos garantiza unos minutos de invisibilidad.

La revista que observa el mundo a través de los espejos del baño”. Sólo en Francia podía surgir la iniciativa de dedicarle un magazine a la toilette. Pero, ojo, Flush no es una publicación dedicada únicamente a las tendencias en inodoros y mamparas de ducha, tampoco a nuestra relación con los cuartos de baño –a la paruresis, la fobia de algunos hombres a orinar en público, por ejemplo–, sino que hay lugar para reportar las condiciones sanitarias en campamentos de refugiados o en cárceles. La periodista Aude Lalo, su artífice, defiende que la salud, el progreso, la ecología, el urbanismo y hasta las relaciones sociales pueden escrutarse a través de la evolución y uso de los urinarios.

De cuarto de las vergüenzas o sanctasanctórum doméstico, privado –por tanto cerrado– y discreto, pocos espacios de la casa –después de la cocina convertida hoy en altar– han evolucionado tanto, no en vano es el lugar donde empiezan y acaban nuestros días, donde nos relajamos y desahogamos cantando o llorando en la ducha.

Los baños de nuestra infancia eran recónditos y bastante feos. Hoy presumen de veteados mármoles, tecnología de última generación, váteres domóticos que abren la tapa nada más acercarte a ellos, como si te olieran, y hasta grifería en ­negro mate personalizada con nuestras iniciales. “El lugar de uno mismo” –como lo denominó el escritor Manuel Hidalgo– permite, mucho más allá de la escatología, definir nuestra relación con “lo privado” y extraer su componente socioíntimo.

Recuerdo la polémica surgida en torno a la fotógrafa Lee Miller cuando se autorretrató en la bañera de Hitler para quitarse la mugre del campo de Dachau, y coincidió con que ese mismo día el Führer se suicidaba en su búnker berlinés.

Suciedad y su reverso, limpieza; intimidad y pudor; secretismo y refugio, todo ello abarca un baño, transformado en una de las estancias más seductoras en las casas de diseño. Basta un rápido recorrido a través del cine para comprobar la importancia como escenario que tiene en nuestras vidas. El filósofo Slavoj Zizek, siempre extremo, proponía una teoría acerca de las diferencias entre los váteres –tanto por su morfología como por su ubicación en los cuartos de baño– de algunos importantes países europeos para afirmar no sólo que cada inodoro es fiel reflejo de la cultura que lo ha creado, sino que “cada vez que vas al baño te sientas encima de la ideología”. Puede que sea cierto, y que, efectivamente, los franceses mantengan su tradición revolucionaria, los británicos sean pragmáticos y los alemanes reflexivos mientras que algunos españoles mean fuera de tiesto.

Conquistado, disputado, deseado, qué alivio produce correr el pestillo que nos garantiza unos minutos de invisibilidad.



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