Legal


Hace Martínez Treviño del derecho un apostolado


Publicacion:07-01-2019

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El amor por el derecho le nació porque veía en la profesión la mejor manera de desarrollarse

Hombre de entrega y de palabra, firme, de mucho trabajo y dedicación siempre por el bien social,  el jurista Elías Martínez Treviño hace del derecho un apostolado, y logra desempeñarse en varias facetas de su vida profesional.

Y es que Elías Martínez Treviño nace un 18 de noviembre de 1941 con estrella legal. Es egresado de la Facultad de Derecho de la UANL de generación 1961-1966 y logra a lo largo de los años ser corredor público, abogado litigante  y dentro de las diversas facetas, hasta emprender carrera judicial.

El amor por el derecho le nació porque veía en la profesión la mejor manera de desarrollarse,  y porque no decirlo, “hacerse de dinero”. Pensaba que la carrera era para ganar mucho dinero,  y al final del día no era así, bueno al menos de manera honesta, según nos describe el entrevistado.

“Me llama la atención la abogacía, no obstante que mi padre y madre querían que fuera dentista o maestro profesor, pero me llamó la atención más las leyes y me incliné por eso, me gusta mucho la abogacía en todos los campos en los que la he desarrollado”.

“Se da la inquietud, batalle, vengo de una humilde familia y mis padres no tenían dinero para poder ingresar a una universidad, ingresé mis cuotas y todo, las cubrí y gracias a Dios terminé la carrera y me título en la profesión de la abogacía”.

“Pensé que iba a ganar dinero…..creía que iba a haber mucho dinero, ahora me doy cuenta de que sí lo hay para algunos que son audaces o sin vergüenzas, a mí por la educación que lleve por mis padres es más tranquilo y no todos los trabajos los agarro y me da para comer, vivir y educar a mis hijos, pero no me da en abundancia”.

“Me llamaba la atención tener dinero, y me fui por este camino, pero igual desde siempre me inquietaban las leyes y no la inquietud de que fuera dentista o lo otro”.

Legalmente se hizo así mismo, estuvo en un  despacho trabajando con su primo, sin pago por cierto, y arranca la aventura laboral desde muy joven.

“Sí llevé a cabo la teoría con la práctica, primeramente, con el licenciado Andrés González a su despacho, de mandadero siendo estudiante iba a los juzgados a presentar escritos”.

“De ahí me toma un abogado que me dice que me vaya a su despacho, es con el licenciado (Edelmiro) Sánchez Sánchez, quien es tesorero del municipio de Guadalupe y me da oportunidad de trabajar también en Guadalupe estando en su despacho y en el municipio, lo combiné, fue buen tiempo siendo estudiante”.

Posterior se  tituló y continuó ahí un  tiempo, esto  hasta que se independiza y busco otros horizontes en empresas, bancos y trabaja inclusive en el Poder Judicial

“Empiezo haciendo mandados como te digo, ya sea llevar escritos a juzgados, traer expedientes y ver qué acuerdos hay, hacer apuntes; también empezar a ver cuando el abogado me decía “a ver, haz un escrito de aquí de esto, contesta esto que dices tú qué hizo” y le hacía un borrador y él lo evaluaba y me decía que me faltaba y que corregir, así es como fui teniendo la práctica”.

“Ni si quiera sabía dónde estaban los juzgados en aquel entonces, ni sabía hacer un escrito, era muy distinta la práctica a la teoría, obviamente la teoría te sirve mucho pues es la esencia, pero no es que te digan “este formato se va a hacer así”, no, la calle siempre es distinta”.

Con el licenciado Elías, ahí llega  porque lo invitan,  se conocen  por cuestiones del destino y logran hacen sinergia.

 “Se da porque mi hermana era secretaria ahí, entonces mi hermana le decía al abogado que si puedo hacer prácticas y resulta que el abogado es amigo del licenciado Edelmiro Sánchez Sánchez, y ya me presentaba con él y empiezo a trabajar sin goce de sueldo, en esos despachos ni nos dábamos para el camión, era más el espíritu de aprender.”

“Tenía muchas ganas y deseos de aprender, de tal manera que cuando entraba un cliente al despacho del abogado me metía también para ver qué preguntas les hacía, que consejos daba y cuánto cobraba también”.

“Me dieron apertura, las primeras veces estaba entrando sin que me dieran permiso, pero cuando eran temas que no debía escuchar o sea asunto especial que me dijeran para no entrar, sólo buscaba como se daba el trato”.

Empero en su desarrollo legal logra experimentar de todo, pues jamás tuvo miedo para eso de asumir retos.

“El licenciado Edelmiro me recomendó con el licenciado Benito Morales Salazar quien me dio una vacante de secretario de acuerdo de un Juzgado Cuarto Civil e ingresé como secretario de acuerdos del juzgado, muy bonita la función judicial en aquel entonces yo decía “si tuviera dinero, yo no saldría de aquí porque es muy bonito impartir justicia” es muy bonito estar de aquel lado de la barrera”.

“El puesto era secretario de acuerdos, había otros secretarios de proyectistas de sentencias y administrativo, a mí era de acuerdos entonces ahí me llegaban los escritos que presentaban los abogados para verlos qué es lo que se iba a acordar en un asunto y en otro, y habría que verlo y estar checando la ley”.

Para el esta etapa  fue muy bonita, pues aprendía de todo, ahí hay escritos de abogados muy inteligentes, abogados picudos y abogados torpes.

“Entonces se aprende de todo, son cosas que uno no piensa que puedan suceder y suceden…..Una vez me acuerdo, que un abogado contestó una demanda normalita, y al final en la despedida le pone “señalo domicilio para notificaciones” y pone la dirección con letras no con número, entonces son cosas que dice fui a la despedida ya no las leo, y no lo leí, entonces le pusimos que como no señaló el domicilio tendría que hacer las notificaciones por estrado, por edictos en el tablero del juzgado, y dejo que se llevará el juicio hasta el final e invalidó todo el juicio y lo avanzado porque se le había notificado por estrados y no en el domicilio que él había señalado, entonces nos dimos cuenta que sí lo había puesto pero pasó inadvertido porque ya era le despedida”.

“Y ni a mí ni al juez ni a nadie nos pasó, ese fue un auto error, de eso se aprende y va aprendiendo uno. Eso que él hizo fue con colmillo”.

En el Poder Judicial estuvo como dos años, después le llama el presidente del Tribunal Superior de Justicia, el licenciado Benito Morales para la secretaria de la presidencia y lo aceptó.

“Fue un mejor sueldo y estoy con él trabajando como secretario particular del presidente, no como el secretario general”.

“Estuve como dos meses y a los dos meses me va a buscar un abogado llamado Arturo Quintero, quien había visto mi desarrollo en el juzgado como me manejaba y ya estando acá me invita para un banco, y me pagaban el doble del sueldo que estaba ganando en el poder judicial y con mejores prestaciones.

Como el Licenciado Benito Morales me había invitado pues en conocimiento de él tengo esta oferta que me dijo ve adelante, no lo desprecie y acéptela, me dijo que sí es mi oportunidad de protestar adelante y que si no, que me quedara”.

“Entonces acepte y me fui e inicie en bancos como abogado, me gustó también, pues había muy buenas prestaciones y dinero, busque sacar un carro de inmediato, ropa y calzado para vivienda con un interés muy bajo y lo logré y así estuve 5 años y luego me fui a otros bancos, ese era Polibanca Innova y que después se convirtió en (Bancrecer) y ahí estuve 5 años y me salí, y me fui un rato a crédito mexicano en aquel entonces banco popular y luego Serfin, todo fue en cortos tiempos porque me iban buscando”.

Luego lo buscan de BCH y se va ahí con muchas broncas, por cierto,  y antes de eso lo busca un abogado externo que tenía ya en banco BCH para trabajar en lo que era (SIDERMEX), la Fundidora que eran 13 empresas que agrupaba fundidora como gerente de asuntos societarios, y le toca ver todas las empresas de ellos, las actas de asamblea, de consejo, ya era una fase de abogado de empresa.

“Me salgo y me voy a una Notaría Pública, la 95 en Guadalupe para trabajar con él y después de eso me invita el licenciado Alfredo Estrada del grupo de las Águilas como abogado de la empresa, trabajo con ellos y luego me invita un abogado, un notario público el Licenciado Roberto Castillo Gamboa como el segundo de él sin ser suplente, esto fue en la notaría 73”.

“Luego sale publicado en los periódicos una invitación para los que quisieran ser corredores públicos e hicieran sus trámites para hacerlo. A parte la secretaria de ahorita de economía que antes era la (SECOFI), me interesa, hago mi solicitud porque siempre quise ser notario, pero nunca busqué la notaría, entonces vi la oportunidad de ser (fedatario) público e hice mis trámites y viene la secretaria de economía para hacer dos exámenes, uno de aspirante y el otro definitivo, fuimos como 59 personas a hacer el examen, provenientes de Nuevo León, Coahuila, Durango, Tamaulipas, de diversas zonas, de los cuales sólo pasamos 3”.

“Corrí mis trámites para hacer mi examen definitivo de corredor público, solicito fecha y me piden todo, así es que el examen profesional lo cumplo,  el cual también aprobé gracias a Dios, me aprobaron los trámites”.

Ya para agosto de 1994 fue cuando sale publicado en el diario oficial de la Federación su habilitación como corredor público y desde entonces ejerce la abogacía como corredor público, porque un requisito principal es ser abogado.

“Ejerzo desde entonces con un intervalo de dos años que me llamo Bancomer para trabajar como jurídico, me interesó el sueldo, solicité licencia a la secretaria de economía para no ejercer la correduría y me dediqué a litigar en Bancomer, yo tenía a cargo un departamento que se llamaba (Work Out) que era para sacar adelante créditos de 3 millones en adelante, pues le dimos gran avance y viene la fusión con BBVA y ya trae su gente y me dicen adiós, y yo regreso a la correduría y desde entonces ininterrumpidamente le continuó desde el año 2000 para acá”.

Dicho ello es en Nuevo León el primer corredor público habilitado conforme a la ley federal de correduría pública aquí en Nuevo León.

“Ahorita llevo 24 años, en agosto cumplo 25 años y por mi edad soy el decano de los corredores públicos en Nuevo León”.

Para el jurista la carrera ha sido magna, ya fuese en el despacho, donde es dueño de su propio tiempo  pero con distintas responsabilidades

“Comentaba con un sobrino que está de asistente conmigo, y le dije “tengo ganas de irme a una casita de campo que tengo en Allende ahí con mi esposa”, a pesar de haber tenido unas recientes vacaciones, la llevo más light mi función, entonces tengo gente en la oficina que hace la chamba y ya nada más superviso y firmo, pero si es muy bonito tener su propio negocio, obviamente los apuros son por estas fechas por el aguinaldo y todo eso, pero por eso uno se administra”.

Como experiencias cita: “Tuve varios asuntos de divorcio, a lo cual yo no estoy de acuerdo por una formación religiosa que llevó a cabo, entonces tuve varios casos donde yo aconsejaba que vieran primero por el bienestar de la familia y por el bienestar de ellos para que reaccionaran si no había alguna forma de avenimiento entre ellos pues entonces sí es divorciarse, y nada más un solo divorcio llegó a conclusión, y habría que registrar ese divorcio en Sonora, le pedí gastos, no me dijo yo le doy después, pague mi avión, me inscribí en el registro civil de allá del divorcio y no me pagaron, el único que si se concretó no me lo pagaron, pero me quedó la satisfacción de que otros no se llevaran a cabo.

El dar a cada quien lo suyo es lo importante, En temas de cobranzas, de documentos y todo eso lo desarrollaba con riesgos y bajo amenazas, pero la satisfacción de cumplir con el deber es mayor”.

“En una ocasión que fui a embargar en mis años mozos, iba a embargar un carro y el dueño del taller que estaba trabajando, me dijo con un taladro “Tú que lo embargas y te agujero con éste” y le dije que lo hiciera, me lo acercó y le dije que lo hiciera sin miedo y no lo hizo”.

“En otras ocasiones sí, en Zacatecas una vez que me contrataron para poner al corriente algunos juicios o adeudos por final del sexenio me contrataron temporalmente, y en una de esas un perro me mordió. Son cosas que es parte de la vida que uno busca hacer con amor”.

“Uno lo hace por la responsabilidad y el deseo de servir a los demás en esa rama”.

 

Nombre.- Elías Martínez Treviño

Fecha de Nacimiento.- 18 de noviembre de 1941

Esposa.- María Leonor Almeda

Hijos.- Elías y  Verónica María

-Es egresado de la Facultad de Derecho de la UANL de generación 1961-1966 y es el primer corredor público habilitado conforme a la Ley Federal de Correduría Pública aquí en Nuevo León.



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