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Larissa Adler Lomnitz, una vida inmersa en la antropolog铆a


Publicacion:09-01-2017

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La carrera la trae en las venas por herencia; hoy, ha formado a cientos de profesionistas.

México.- Su rostro risueño y amable refleja la armonía que descansa en los espíritus sanos; es la doctora Larissa Adler Lomnitz, la más destacada antropóloga de México y toda América Latina, quien está más que orgullosa de su obra cumbre “Cómo sobreviven los marginados”, la biblia de la antropología social.

¿Es usted hoy el adulto que soñó ser cuando era niña? “Más aún de lo que soñé, porque nunca pensé en llegar a ser profesora emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una autora conocida por mis libros. Por lo tanto, puedo asegurar que estoy más que feliz con mi carrera”, respondió en entrevista con Notimex.

La doctora Larissa Adler Lomnitz, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006 en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, máxima distinción que el Estado Mexicano otorga anualmente a los ciudadanos que con su ejemplo han contribuido al avance de las ciencias, la cultura y el arte del país, mira hacia atrás y recorre la senda de su existencia:

“Yo nací en París porque mi papá estudió antropología en Francia, por lo que no me era desconocida la carrera, sin embargo, no tenía claridad sobre lo que eso era. Entonces se llamaba Etnografía, y cuando recibí el Premio Nacional de Ciencias y Artes como la mejor etnógrafa de México, me sentí orgullosa por, ahora sí, saber qué es la Etnografía”.

Adler cursó de 1964 a 1967 la licenciatura en Antropología Social en la Universidad de California (Berkeley) con la distinción a los mejores egresados: “Honor Student”, y de 1968 a 1972 estudió el doctorado en la Universidad Iberoamericana de esta ciudad. “la carrera me resultó más satisfactoria, más de lo que yo pensaba”, abundó, sólo para decir:

“Con la antropología o la etnografía, uno está muy cerca de la sociedad humana, y todo cabe en esta disciplina, pues existe la antropología social, económica, y física. “De todo se puede hacer investigación, por lo tanto, hay muchas posibilidades de moverse en el campo que a cada quien interese; la clave es la curiosidad en el ser humano”, subrayó.

Investigadora Titular “C”, Investigadora Nacional Nivel III e Investigadora Nacional Emérita desde 1996, la entrevistada comentó que tener curiosidad de conocer a la gente, a los grupos sociales, y las diferencias humanas, es importante. “Vengo de una familia de gente muy curiosa, y con esa característica, me ha ido bastante bien”, sonrió.

¿Qué le satisface? “La metodología de la antropología social me ha llevado más y más a curiosear y a profundizar, y en ese proceso, he aprendido mucho; eso es lo que más me interesa hasta ahora”. Lo anterior ha rendido frutos que han trascendido las fronteras. En un ejercicio de modestia, citó su primer libro que es al mismo tiempo su obra cumbre.

Explicó que escribió “Como sobreviven los marginados” que a la fecha lleva más de 25 ediciones. En él, la profesora habla de los pobres y cómo sobreviven. “Hasta hoy sigue siendo una buena pregunta, porque en toda investigación es importante iniciar con una muy buena pregunta para que uno la responda a lo largo del trabajo de campo”, subrayó.

Recordó que en los años 70 del Siglo XX se hablaba mucho de pobreza y marginalidad, y no ha dejado de hablarse por ser un tema de siempre. “Sin embargo, se acuñaron otros términos que fueron desplazando al de pobreza, como el de marginalidad”. Fue cuando la entrevistada realizó, durante todo un año, trabajo de campo en una barriada de la capital.

Convivió día tras día y hora tras hora con habitantes de la Barranca del Muerto y vio que la diferencia entre pobreza y marginalidad radica en la inseguridad. “Los pobres no sólo son pobres, además tienen una inseguridad básica de ingreso, por eso se debe hacer una diferencia entre ambos conceptos”, pensó, y corrió a estudiar textos de los especialistas.

Luego de leer y releer mucha literatura peruana, argentina, colombiana y de otros países sobre el tema, llegó a una conclusión:

La diferencia es que los marginados se caracterizan no sólo por la pobreza, sino por la inseguridad en sus vidas. Si el padre tiene un accidente la economía se derrumba; los pobres son sólo eso, gente que va al día sin más esperanzas.

“Si el marginado y pobre además (también hay marginados en la clase media y entre los ricos) se caracteriza por la inseguridad, mi pregunta fue entonces cómo sobreviven en los momentos en que pierden esa seguridad. Porque el pobre debe sobrevivir todos los días, mientras que el marginado sobrevive en los momentos agudos de inseguridad”, añadió.

Tras ese concienzudo estudio y análisis, la doctora Adler llegó a la conclusión que la catapultó a la fama. “Los pobres marginados y los marginados en general, sobreviven gracias a las redes sociales en las que están inmersos. Es decir, si sucede algún problema o tragedia, esos momentos de inseguridad se van resolviendo a través de esas redes”.

Advirtió que esas redes sociales (en su más puro acepción, pues hoy se les llama así a las comunicaciones masivas vía web) tradicionales, las que se dan por parentesco y la amistad, se vuelven indispensables para la sobrevivencia de cualquier familia. La doctora introdujo en Latinoamérica ese concepto en el estudio antropológico.

“Cómo sobreviven los marginados”, libro que hoy es la “Biblia” en su materia, marcó un giro paradigmático en los estudios de pobreza en América Latina. El punto muerto a que había llegado la reflexión teórica acerca de la pobreza fue superado por la obra de la estudiosa mexicana, constituyéndose en una referencia obligada en las ciencias sociales”.

El esfuerzo, dice, “no ha sido en vano”. Hasta hoy ha obtenido más de 70 distinciones. Destacan la beca de la Fundación Guggenheim 1977, Premio Universidad Nacional en el Área de Ciencias Sociales en 1990, Doctorado Honoris Causa en Letras Humanas por la Universidad de Massachussets 1998, y ser miembro del Consejo Consultivo “Advisory Committee” del Instituto Kellogs en la Universidad de Notre Dame de 1996 a 2001.

La entrevistada pertenece al comité científico de UNESCO Forum on Higher Education Reserch and Knowledge, cuya función es analizar y reflexionar sobre las perspectivas globales en educación y conocimiento en regiones como África, los Estados Árabes, Asia y el Pacífico, Europa y el Norte de América, así como América Latina y el Caribe.

En su extensa producción académica, la doctora cuenta con la publicación de ocho libros, de los cuales cinco están editados en inglés y español. Aquí, la editan Fondo de Cultura Económica y Alianza Editorial, entre otras. Sus ediciones en inglés son de Princeton University Press, Notre Dame University Press y Academic Press, entre otras.

Sus contribuciones se inscriben en varias áreas del conocimiento de las Ciencias Sociales, particularmente de la Antropología Social. Desde que la doctora publicó “Reciprocity of favors in the middle class of Chile”, en 1971, los planteamientos de la autora han llamado poderosamente la atención de todos los estudiosos de la realidad social Latinoamericana.

La doctora Adler ha abordado, con métodos antropológicos, el mundo universitario mexicano, particularmente el de la UNAM, una de las universidades más grandes del planeta. Al demostrar la existencia de grupos clientelares y la intermediación política vertical, se detectaron cuatro diferentes “carreras de vida” en el interior de la institución:

El académico, el profesional, el político ideólogo y el político pragmático. Igual, ilustró la “Carrera de vida” de los académicos a través de sus estudios sobre los biomédicos, trabajo que ha servido de apoyo para la planeación de la carrera y plan de estudios en biomedicina, además de influir en el replanteamiento del posgrado en la UNAM.

Por otra parte, la doctora Adler estudió una carrera profesional a través de sus trabajos sobre los profesores y egresados de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia, y en lo referente a la antropología política, demostró que aun los sistemas muy centralizados como el de la ex Unión Soviética, generaron un sistema paralelo de economía informal.

Como docente, su trabajo abarca cursos en México y el extranjero, desde el bachillerato hasta el doctorado. De los más de 30 cursos que ha impartido, pueden destacarse la invitación a dictar la Cátedra “Alfonso Reyes”, en la Universidad de París (2000) y la Cátedra de Estudios Mexicanos, en la Universidad de Notre Dame en Indiana (2001).

En general, el trabajo académico y de investigación de la doctora Larissa Adler Lomnitz, formadora de numerosas generaciones de antropólogos, es pionero, innovador y, por lo mismo, polémico, lo que reafirma la importancia de una de las figuras más dinámicas de las Ciencias Sociales de la Máxima Casa de Estudios del país y en nuestra América.

“A las personas les gusta contar su vida y eso es aprovechado por los antropólogos. Esa ciencia es para los seres humanos que simpatizan con sus semejantes, y como decía mi padre, el antropólogo Miguel Adler, una sonrisa resuelve muchas cosas. Y así es mi personalidad, no tengo que esforzarme para saludar amablemente a la gente”, concluyó la especialista quien sólo desea paz para el mundo.



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